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jueves, 19 de febrero de 2009

MINA AGOSSI TRIO - Museo Guggenheim (20090219)








Jejejejeje, os creéis que no os puede sorprender nada en este mundo. Estáis muy, pero que muy equivocados. A mí personalmente no sólo puede embaucarme una artista por sus pintas, aspecto físico o su forma de ser. En este caso, ese ser que todos quisiéramos como artista perfecta, lo tenemos en una persona. Creo que me he enamorado de una manera de ser: Mina Agossi, una mujer, que al verla cantar la primera canción a capela, ante un público más que expectante, más bien espectador, ha aplaudido con esmero todo lo que esta belleza negra ha cantado.

Cuando digo belleza negra, desde luego no me refiero al hecho de su raza. Pero es que fundamental es la manera de ser de esta pedazo de mujer que rebosa sensualidad, sexualidad, y complicidad con el público y sus dos cómplices en este viaje jazzístico atípico, lleno de sorpresas en todos los sentidos. Lo sorprendente de este viaje dentro de un museo, es que el museo se convierte en cómplice del cantante, el cantante se convierte en cómplice de todos nosotros y el museo acoge a todo ser viviente que ame la música, las artes en general, y es el caldo de cultivo esencial para el buen amante de la música.

Su amor por la vida es evidente, su afán por agradar al respetable-patente. Y sus afanes psicodélico-jazzísticos hacen que mis maltrechas sienes sientan mi corazón latir, y mis brazos y sus vellos correspondientes hagan la ola al oírla. Creo que en algunos momentos de esta épica actuación he llorado por dentro. No es broma cuando digo que esta mujer es capaz de levantar a un muerto de su tumba, cuando escuché su dulce voz, y su forma de moverse, los músicos son encantadores de la serpiente de colores en ese país de las maravillas que no es otro que mi mente psicodélica.

Mina Agossi Trio. Como trío, es peculiar que hacen lo mismo que podrían hacer un sexteto, o un quinteto, o un cuarteto; es el médium entre el dúo y el cuarteto. Es decir, toda una delicia que por lo que veo va triunfando allá por donde va. Una mujer capaz de callar a un auditorio oír cómo susurra a sus dos fieles amigos, como insinúa exóticas frases sensuales capaces de hacer que me suba la tensión, su manera de moverse, su manera de mezclar el blues y el jazz, el jazz y psicodelia, de introducir disciplinas electrónicamente posibles con lo analógicamente posible, es una tarea que sólo he visto en esta chica llena de vitalidad.

Canta lo que quiera, canta a Hendrix, se inventa tonadas de bolero, recrea temas de tango en fraseados anglosajones, visita estancias desconocidas en el alma del escuchante; nos vuelve a sorprender con versiones de Nina Simone –Feeling Good-, es capaz de convertir cacofonías en sinfonías. Y sobre todo lo más gratificante de todo, es lo simpática que es… Hace que el escuchante, se sienta como en la mismísima cocina de su casa, comiendo unos huevos fritos con salchichas, una ensalada perfectamente aliñada, y siempre con esa inmensa sonrisa que funde al más templado de los hombres. Es un helado de chocolate que ha derretido mis sesos, y sólo pienso en comprarme su último disco. Y la verdad es que esta mierda de entrada unificada de la “Teleka” la guardaré como oro en paño, y lo introduciré en el libreto de su último disco “Simple Things”.

Y es precisamente el título del disco, que dice todo sobre lo que hacen este trío de magníficos, un contrabajista capaz de tocar las cuerdas gruesas y tiesas y hacerlas mantequilla, y ofrecernos el mejor de los desayunos con un bollo de música desde el tercer canto rodado desde el sol, ese baterista que supliendo al oficial, y con su amplia longitud y languidez típica de su juventud, sabe esconder sus juventudes con el mejor espectáculo sonoro-técnico que he visto en ningún concierto. Un tío capaz de tocar con manos, muñones, escobillas, baquetas y mazas… Todo un portento que se comunicaba con el bajista y a la vez con la cantante. Y por fin esa cantante que se merece todos mis piropos, por buena cantante, buena comunicadora, buena seductora, y buena hacedora de melaza sexual. La comunicación con sus compañeros, complicidad con el aire roto en esos cúmulos de blancas y negras, y ese estímulo visual rockero-psicodélico-bluesero-billie holliday revivida- y esos labios repitiéndonos lo importante que es la pasión en la vida y en el arte, hacen que la velada de este día, haya sido muy especial.

Y por último quisiera resaltar que esta bella mujer, ha tenido un pasado; siendo su París natal, un lugar de encuentro con su pasión, también tuvo sus andaduras en Durango como au-pair, donde cuidó a una niña, que en este concierto estaba presente ya como mujer; esa niña a la que cuidó tuvo que levantarse para recibir un emotivo homenaje, tan bonito como todo lo que hemos visto hoy. Os recomiendo este trío de neo-jazz: MINA AGOSSI TRIO.

Canela fina – Os lo aseguro. Y sólo por 6 €. Espero ver más conciertos como éste y acompañado por mis mejores amigos fotográficos; un beso para ellos también. Dan ganas de vivir eternamente por la buena gente.
FOTOS DE ONDACARACOLA

domingo, 15 de febrero de 2009

MAHASTER RIVER - Residence Café (14-2-2009)





Mahaster River, se podría decir que son un trío a la antigua usanza. Uno de esos tríos que mezclan a la perfección un montón de músicas de los 70; lo mejor del rock sinfónico, lo mejor del proto-heavy, lo mejor del folk inglés, ciertos tintes de jazz en su música se adivinan también, y asimismo son capaces de tocar un “Stormy Monday” al más puro estilo “free” –es decir, un modelo musical libre-. Sus conciertos son divertidísimos y participativos.

Ellos vienen de Bergara (Guipúzcoa) y es uno de esos pueblos perdidos en la inmensidad de las estribaciones de la Cordillera Cantábrica. Un estilo fresco y fácilmente reconocible les avala allá donde van; un sonido recién salido de una tartera con lo mejor de nuestra cocina vasca. Son tres chicos con ganas de agradar al público (pero es que el público del Residence siempre se lo pone fácil, y se sienten como en casa)… y Tienen nombre: Unai Azkarate (guitarra eléctrica y voz), Fernando Laskurain (guitarra de doce cuerdas), y Mikel Azkargorta (bajo eléctrico).

Al finalizar al concierto les dije lo que siempre me gusta decir a un grupo; que si sois muy buenos, que si tenéis una vitalidad de la ostia, que tenéis al público comiendo de vuestra mano, que si me firmáis por favor el disco que os he comprado –para el Doctor Rober con mucho amor-, que tenéis unas bases musicales muy buenas, contando con la música de cabecera de los 3 empieza por los grandes Led Zeppelin. Y es que en realidad Mikel toca el bajo como John Paul Jones, uno de mis héroes de juventud y de lo que me quede de vida; me entusiasman esas bases de bajo y la guitarra de doce cuerdas que me recuerdan al más puro estilo acústico de Led Zeppelin. Y estoy escuchando el disco ahora, la canción número 6 llamada “Rollo Folk” y es una verdadera pasada cómo juegan con la incertidumbre del escuchante a darle a probar lo mejor de su música…

Cantan en dos idiomas: en eusquérico bergarano* e inglés. Unai hace su papel de líder a las mil maravillas; no en vano, la posición de los 3 en el escenario es como si de un aquelarre acústico se tratara; Unai está de pie y en el medio, y aunque se mueve mucho no pierde la posición, y tiene todo lo que se puede pedir a un cantante, que es la dosis justa de locura y la dosis justa de cordura, por lo menos en el escenario; y también tenemos a dos maestros, uno acariciando el bajo de forma que envuelve el sentido auditivo, y el otro haciendo sonar la guitarra de doce cuerdas que le da una profundidad acojonante a todo el espectáculo. Puede ser que metiendo una percusión a lo John Bonham podría quedar excesivo, y un baterista al más puro estilo Mitch Mitchell podría ser perjudicial para la limpieza de su sonido, así que me inclino más hacia un percusionista que mantenga un ritmo; les vendría muy bien.

Cuando hablaba del aquelarre puedo exagerar o no… He visto pocas veces tan engorilaos a todos los guiris del Residence después de ver el Torneo de las Seis Naciones de Rugby, pero es que los ya conocidos Pauline y sus amigos agregados por la marcha, hicieron que aquello pareciera un permiso de locos fuera del frenopático; Pauline bailando como sólo ella sabe hacer, un personaje rubio y escuálido rompiéndose las palmas que pudo hacerse daño perfectamente –se ganó una pinta de parte del cantante-, y otro agregado a última hora, un hombre de negocios disfrazado el fin de semana. Y todo el que entraba por la puerta tenía la obligación de bailar con Pauline.

Una cosa que siempre me ha gustado de Mahaster River es la manera que tienen de entusiasmar al público, con el desparpajo de Unai y sus formas de rockero loco, subiéndose a todo lo que tenga una superficie dura y resistente; el suelo también vale para revolcarse en el mar de cigarros apagados y algún que otro hielo que haya pasado por el cuello de alguna chica. En fin chicos, que en Bilbao se os quiere y aunque no traigáis a todo vuestro ejército de fans, fons y fins, sabéis que contáis con los mejores fans que podéis tener: esos que todavía no saben de vuestra existencia. Un gran abrazo amigos, me siento como en casa cuando venís a tocar a mi ciudad.

*Dícese del euskera que se habla allende los ríos corren libres, las montañas se acercan peligrosamente a la locura de los hombres, y tiene mucho que ver con el lenguaje universal de los signos; en la música van implícitos todos estos aspectos del susodicho idioma. Un idioma capaz de trasladarnos al far west –o sea Bilbao- desde Bergara ¡a Pamplona hemos de ir!

www.mahaster-river.blogspot.com
www.myspace.com/mahasterriver
www.fotolog.com/mahaster-river

NOTA: Y por cierto, me ha encantado ese guiño a John Coltrane que habéis hecho en el segundo tema del disco, ese pedazo de tema “My Favorite Things”, y por supuesto la versión de The Shadows - “Apache”.

domingo, 8 de febrero de 2009

PINCHADA KLITORIS FREAKSHOW 21-2-2009

Habrá música de chicas ye-yé, rockandrolleras desmelenadas y algún que otro freakismo autóctono. Muchas sorpresas de todo tipo de freakismos musicales. Espero la asistencia, aunque la hora ya sé que no es muy buena.
Ah, y va a haber muchos martinis preparados. Garantía de buena siesta.