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viernes, 17 de diciembre de 2010

BLOOD AXIS & LES JOYAUX DE LA PRINCESSE - Absynthe

Pocos discos hay que traten el tema de la absenta y con tan buen gusto. La verdad es que no podía imaginarme un grupo más aparente para hacerlo que Blood Axis y los franceses Les Joyaux De La Princesse. No recuerdo muy bien el día, ni la hora ni el segundo que recibí un catálogo de música que llegó a mi buzón, y en el apartado de músicas ambientales había un disco que llamó mi atención gracias a que el grupo era Blood Axis, de los que ya conocía cosas suyas.

Al disco se le definía como un ejercicio para recuperar el tema de la absenta en el siglo XIX en toda Europa y más exactamente en Francia donde muchos artistas: pintores, escritores, músicos y todo tipo de gente de la calle consumían esta droga tan potente. La absenta sale de la planta del ajenjo. La palabra “absenta” viene del latín absinthium que a su vez procede del griego apsinthion, y significa “no bebible”, gracias a su sabor amargo. Hay varias clases de absenta, entre las que podemos destacar la absenta roja, la negra y la que ha dado más fama gracias a su color verde y también está asociada a ese espíritu del hada verde que dicen pueden ver los que la toman.

Cuando cayó en mis manos una joya tan grande, al menos para mí, fue como una adicción y escuchar este disco una y otra vez con incienso a la luz de una vela, provocaba en mí unas ganas de escribir, fotografiar y la adopción de nuevas ideas de ésas que están en el aire y las coges al vuelo. Quizá a partir de las siguientes líneas de alguna manera logre contagiaros el entusiasmo que tuve cuando escuché este disco. Aún hoy lo sigo teniendo como oro en paño en mi colección.

En portada: Hay un cuadro con una mujer de pelo rojo, con una copa de absenta en la mano, ofreciéndosela a los dioses con un fondo negro y con un lema que dice: Absinthe: La Folie Verte (algo así como “La Locura Verde”). Seguimos investigando a través del tacto y tenemos una edición digipack con papel de gran calidad con brillo y un montón de flores alrededor de ese cuadro que simboliza al espíritu de la absenta. Seguidamente giramos el disco y en la contraportada tenemos un menú donde aparecen todas las formas que hay para prepararse una absenta, odas a la absenta y ese aire antiguo que te traslada a aquellas calles húmedas del París del siglo XIX. Sencillamente cuando escribo esto tengo una sensación muy especial, porque el disco te transmite eso sin tener la necesidad de haber estado allí.

La primera canción comienza con un caos de voces que repite “I Am The Green Fairy”, “What I Need Is Blood, Red and Hot”,… “I Am Shame, I Am Dishonor, I Am Death, I Am Absynthe”. Tan antiguo como el hombre, ese gusto por lo sombrío, pero sin embargo nos fascina. Comienza a sonar un violín rasgando las voces de raíz y van a dar paso a otras voces de ultratumba cuando las sustancias que están dentro del líquido elemento entran en contacto con la sangre, se propagan por el cerebro, el cuerpo y explotan en una extraña danza interior; ésta era la primera canción “La Folie Verte”.

Tras todo el caos viene el vuelo hacia el infinito y lo desconocido, donde no perdemos la idea de la realidad pero casi… Comienza a sonar “Symphonie Verte”, donde suenan unos sintetizadores arreglados con unos efectos de eco y sonidos de opereta suenan de fondo. Es cuando Michael Moynihan, el líder de Blood Axis, recita unos versos en inglés, que dicen así: y aquí estoy un absentómano en la ciudad de la absenta…

En “Minutes d’Absinthe” el sentimiento de la absenta y todo lo que le rodea como algo romántico, está muy presente en la siguiente canción donde Annabel Lee la violinista del grupo acompaña al bebedor imaginario de la canción que acostado en una mesa escribe versos a la dama verde.

Para mí la parte más densa viene a partir de ahora, cuando se hace un trabajo fuera de lo común de sonidos ásperos y a la vez psicodélicos, donde la sinestesia y la locura son uno. La canción es “Absinthia Taetra (Opaline)”, donde cuenta cómo se prepara una antorcha de absenta que consiste en mezclar 3 partes de agua con una de absenta, previamente echando la absenta en una copa preparada para ello y depositando un azucarillo encima de una cucharilla especial encima del canto de la copa y vertiendo el líquido verde que oscila entre los 50 grados hasta los 85 grados, se empapa bien el azucarillo; se le prende fuego para que se caramelice el azúcar, se vierten las 3 partes de agua bien fría encima y se revuelve el preparado con la cucharilla para rebajarlo, y es aquí cuando cambia de color; de ahí que la canción relate este hecho: green changed to white, emerald to opal, nothing was changed… (el verde cambia a blanco, el esmeralda a ópalo, nada cambió…

En la siguiente canción: Poison Vert, el ambiente se hace todavía más opresivo, las sensaciones al escuchar una orquesta de viento a lo lejos y un melotrón acompañándolo nos hacen creer que estamos en el mismísimo purgatorio. Las voces metálicas y recortadas nos acompañan en este viaje. Es un caramelo amargo para degustar en ocasiones especiales.

Avec Les Fleurs… Avec l’Absinthe (wiht flowers and with women), supongo que es una manera de hablarnos de alguna manera de que estamos en Francia con bailarinas de can-can, con una orquesta decadente y flores en una mesa y toneladas de absenta flotando en el aire. No llueve agua, sino absenta.

Es en este momento en el que el escuchante se ve atrapado por el disco, o una de dos, lo sigues escuchando con todas las consecuencias o lo paras; no queda otra. Para seguir contando las sensaciones del disco voy a tener que escucharlo. Os aviso, es peligroso. Absinthine, es el séptimo tema y el más duro de oír, porque es cuando se relata el viaje de locura en una borrachera de absenta donde el protagonista pierde la noción de la realidad, y comienza con estas palabras: aquella noche bebí profundamente y de forma continuada de mi néctar favorito. Se comienza a escuchar un ruido chirriante desde lejos pero que va acercándose; nos da la impresión de que alguien se ha peleado, alguien ha viajado a otra dimensión, o que nosotros cuando lo escuchamos sentimos esa sensación de hundirnos en el suelo y ver el techo cada vez más alto.

Como después de haber recorrido un largo y tortuoso camino, la cosa se calma, y un órgano ensordecedor nos recibe en un pasillo enorme e iluminado: es cuando hemos visto al hada verde.

Puede ser que estemos muertos, o es posible que estemos vivos y flotando en el espacio; quizá estemos contando nubes con una copa de absenta en la mano, contando nubes blancas. El viaje ha acabado. Y aviso: no es para estómagos delicados y es como una medicina, hay que tomar cuando haga falta.


viernes, 10 de septiembre de 2010

CHAD DUGHI EN RESIDENCE 20100910


Vino desde muy lejos y nos trajo las ideas de Guthrie, el sufrimiento de los viejos bluesman del medio oeste, nos trajo muestras del polvo de las tormentas de polvo de las praderas norteamericanas, nos ha sabido transmitir todo el sufrimiento humano en una canción; todavía estoy vibrando con las notas de una guitarra en una tormenta de gritos.

Él es Chad Dughi, una puta maravilla del blues y el folclore americano, un virtuoso de la guitarra que ha nacido de todas las grandes epopeyas de la música del siglo XX, pasamos por Woody Guthrie matando fascistas con su guitarra, hemos vuelto a vivir la emoción de North Country Girl de Dylan, hemos vuelto a recordar a los grandes como Muddy Waters, Hound Dog Taylor y Robert Johnson, ha tenido los santos huevos de hacer dos pases de hora y media cada uno, y eso que tenía repertorio para 4 horas; tenía cigarros, tenía alcohol de Manu, tenía porros que le pasaban.

Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien con un concierto, a pesar de todos los indeseables que cada vez más abundan en un buen concierto, decibelios de gritos de gente que no ama la música hizo que el concierto fuera una tortura para los escuchantes interesados, y un trámite difícil para el compañero nacido en Hawai, después afincado en Estados Unidos y ahora enraizado en Irlanda desde donde extiende sus armas de cuerda sobre toda Europa y quién sabe si algún día sobre todo el mundo.

Un amigo y yo pensamos que sería bueno para el mundo sacar los bates de béisbol y romper unas cuantas piernas y enseñar modales a la gente que nunca los han tenido; ya sabemos que las vacaciones han sido muy divertidas, hemos tenido algún romance tórrido con alguna sueca en Benidorm, que nos jode mucho volver al cole después de tanto tiempo escuchando a King África y Georgie Dan; pero es que cuando hay un músico como la copa de un pino, uno no se puede poner a hablar sin considerar a los que verdaderamente están interesados en un evento de esta magnitud y también al propio músico que está trabajando. Para eso están lugares como La Ochoa, El Consorcio, El Conjunto Vacío, El Antzoki, El Azkena… Podría decir más garitos donde hay gente que no está dispuesta ni a escuchar su conciencia. Vale ya cojones, queremos escuchar buena música y en paz, si no, habrá que tomar medidas como parar el concierto y poner la música de Los Saicos y demoler cabezas, o poner European Son y esperar al estruendo final cuando algún bidón metálico suena como una guitarra y en ese momento aprovechar para que no se oiga la matanza.

Ahora mismo estoy escuchando un disco digno de cualquiera de los grandes artistas americanos como Chet Atkins, Bob Dylan o Woody Guthrie. Te traslada a la década de los 20, 30, 40 y 50. Es tan bueno que cierras los ojos y te crees que están escuchando un ensayo en un estudio de grabación de Johnny Cash.

Llevaba 6 armónicas, una cejilla que movía a su antojo por los trastes, un lenguaje corporal que hacía las delicias de cualquier amante del mimo, su guitarra es su amiga y lo demuestra surcando el mástil esprimiendo notas perfectas y en su tiempo durante horas, es una máquina perfecta de hacer música, aparentemente no se cansa de tocar; acabo escribiendo sobre lo que él hace y lo que me hace sentir y la verdad que se me ponen las tetillas como piedras. Es correrse escuchando música. Han vuelto los días de ceniza y polvo, regresaron los aventureros de la noche y se pararon a escuchar a Chad Dughi.

Excepcional. De verdad.


sábado, 31 de julio de 2010

MARK KNOPFLER EN LA PLAZA DE TOROS DE VISTA ALEGRE (BILBAO 20100730)


Estos son algunos de los testimonios que me predispusieron para ir al concierto… “Va a ser un concierto tranquilo pero guapo”; “Siempre me han gustado Dire Straits y Mark Knopfler es uno de mis referentes de juventud y le iré a ver”; “A mí Mark Knopfler como guitarrista me parece un tío muy elegante”; “Yo te seré sincero tío… Pero a mí lo que me apetece es escuchar los clasicazos de siempre”; “A mí me han dado unas invitaciones porque conozco al violinista del grupo”; pero yo tenía mi idea al respecto de este concierto y hacía tiempo que sabía que iba a volver a tocar en su feudo favorito: que es la plaza de toros de Bilbao, y yo personalmente adoro a Mark Knopfler, es el que me permitió descubrir la buena música, escuchar punteos con gusto, emocionarme con la música, y saber que Mark Knopfler siempre se ha rodeado de los mejores músicos. Todo esto me ha llevado a la conclusión de que no me podía perder el evento.

Hace ya mucho estuve viendo un concierto de su última gira multitudinaria con Dire Straits en la que recaló en este mismo escenario en el año 1992. Cuando aquello, yo tenía una larga melena rubia, que me gustaba lucir y menear, llevaba pantalones elásticos rojos porque era la moda heavy, una camisa de cuadros de leñador, y como todavía ni trabajaba, mi querido hermano me regaló una entrada que costó 3.500 pesetas de la época, fue un concierto casi perfecto, no en cuanto a sonido, sino en cuanto a repertorio, es cuando salió a la venta el peor disco de Dire Straits – On Every Street - de 1991, una espera de 6 años para nuevo material desde el cojonudísimo disco – Brothers In Arms -. El concierto duró mas de dos horas y acabó con Money For Nothing y el obligado Local Hero, pero no tocaron mi canción favorita: “Telegraph Road”.

Cuando ayer entré a la plaza de toros de Vista Alegre me vinieron un montón de imágenes de mi adolescencia, cuando disfrutaba de cada solo de guitarra del abuelo. Gente de toda clase social se reunió allí para ver al maestro, y poco a poco fueron entrando hasta llenar casi por completo el semicírculo de plaza habilitado para ver el concierto, todas las entradas eran de sentado; duró dos horas esta vez, con Mark Knopfler sentado todo el rato, con un buen aspecto y con toda su colección de guitarras, entre las que destaco cuatro: la Telecaster roja y blanca con la que toca los clásicos del inicio, una Gibson muy elegante con un sonido más rotundo que la anterior, una Stratocaster naranja, que también suena potente, pero a mí siempre me ha tirado para atrás ese color, y la mítica guitarra metálica que aparecía en la portada del disco de 1985 – Brothers In Arms, que se podría decir más bien que es un dobro, o al menos tiene sonido de dobro; si hay alguien que lo sepa de verdad que me corrija.

A Mark Knopfler le gusta España, adora España, por eso en algunas de sus letras hay alusiones a España y frases españolas, por ejemplo en Expresso Love está el estribillo final que repiten: “Hey maestro – Espresso Love”, o en “Skateaway” que dice: “Toro Toro Taxi” o la ciudad española imaginaria en el “Tunnel Of Love”. A Mark Knopfler también le gusta visitar museos cuando viene a España, empaparse de cultura, no en vano fue profesor, pero dejó la profesión por motivos evidentes. Últimamente le ha dado por el folk irlandés y se rodea con músicos más que buenos. Con bandas sonoras como “Local Hero” y “Cal” llevó a otro tipo de públicos la música folk de las Islas Británicas. Para mí esas bandas sonoras fueron una puerta a otros estilos musicales.

En cuanto al repertorio fue bastante variado, tocó temas del “Golden Heart”, “The Ragpieker’s Dream”, “Sailing To Philadelphia”, abordando temas conocidos como “Sailing To Philadelphia” y otros no muy conocidos como “Coyote”. En general esta parte de Mark Knopfler es para escuchar y no para aplaudir mientras está tocando, hay que mascar la música y hay que disfrutarla. El disco “Alchemy” hizo mucho daño en esto de hacer ruido a base silbidos y palmadas aleatorias, pero el público de Dire Straits sigue siendo ese público adolescente aunque algunos ya tengamos más de 30, y otros que sean adolescentes empiecen a descubrirlos, y quizá tengan suerte y no caigan en las redes del reggaetón, el rap o las bisbaladas.

No podían faltar clásicos de Dire Straits. El primero fue “Romeo and Juliet” con la típica introducción atmosférica y el final de infinito. El siguiente clásico fue “Sultans of Swing” con los habituales solos y repiqueteos de guitarra que le han hecho tan famoso. Cuando me puse a sus pies es cuando tocó “Telegraph Road”, ese temazo intenso y emotivo con un montón de partes y poderoso al final, una gozada. Lo siguiente fue “Brothers In Arms”, muy en la línea ambiental para continuar el concierto, y luego una brisa de aire fresco que fue “So Far Away”. Faltaron bises como “Money For Nothing” y “Local Hero”, pero no se le puede pedir mucho más al abuelo. Recibió mucho cariño y él también lo dio. Gracias Mark.

martes, 20 de julio de 2010

CRISTINA MÁRQUEZ EN EL AURKI DE BILBAO (20100720)

Todas las decisiones que tomamos, sea consciente o inconscientemente tienen una consecuencia; y no, no me voy a poner a hablar sobre el karma, pero es que una llamada de teléfono me ha llevado a un bar que hacía un montón de tiempo al que no entraba desde que era un mozalbete, y ese bar se llama Aurki y está en Barrecalle del Casco Viejo de Bilbao, un bar remodelado para acoger conciertos diariamente, y eso me ha llegado.

En este caso, la llamada que hice podría ser una historia de Jorge Drexler, esa canción de que cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da… Pero tenía pensado ir a ver a Jackie Revlon y Tano Jao en lo que se presumía un concierto vibrante, pero los chicos de apoyo de la diva aparecieron por allí con urgencia para recoger los amplificadores e irse con bastante prisa por razones que desconozco.

El caso es que apareció por allí una sevillana jovencita con ojos grandes como agua limpia de río y muy guapa, es decir, una de esas miradas que no te dejan indiferente, te traspasa y finalmente ese agua limpia se acaba por calmar. Sus canciones hablan sobre todo de amor, amor, amor y follar; todo muy sincero, aunque tratado de una manera que nos hace desmitificar todo esto. Muy interesantes sus reflexiones.

Su viaje de hippie veraniega por tierras europeas, y esas casualidades de la vida que nos traen un ángel fugaz a tierras vascas, gracias a que hay músicos por todas partes, y en Bilbao no iba a ser menos… Otra cosa es que se conozcan lo suficiente y se valoren. Con una cantautora sevillana no iba a ser menos. Desgraciadamente el dicho de “no tires perlas a los cerdos que te las pisarán”, se hace realidad con ciertas actitudes de el típico energúmeno que existe en todos los bares de cada ciudad; el borracho de turno, el pesado de turno, el mamón que se cree que él es el único que está en posesión de la verdad, o ese otro individuo que engloba a todos estos y lo lleva en la propia sangre, que es el desconsiderado que se pone a hablar cuando todos los que están viendo un concierto quieren escuchar a esa persona que está poniendo todo lo mejor que lleva dentro.

He buscado en youtube vídeos de ella y he encontrado algo, y hay comentarios para todo, lo que quiere decir que no deja indiferente y eso es lo mejor que le puede pasar a un artista. No os he presentado a una personalidad que a mi entender no tiene nada que ver con Bebe, cantante que a mí personalmente no me gusta nada. Cristina Márquez es posible que esté comenzando una carrera musical, que esté verde en ciertos puntos, la juventud bendita juventud, qué gusto da sentirla; y es que eso es lo que me gusta en esta clase de música, que las cosas fluyan y sean naturales y no fingidas como muchos cantautores. Todo artista tiene en su interior historias que existen, historias que no existen pero que igualmente podrían existir, e historias que son mitad realidad y mitad ficción. Pero la honestidad es lo mejor.

Sé lo que cuesta actuar en público, porque yo he actuado en público, sé lo que cuesta grabar música y primero crearla y sé lo que cuesta que te hagan caso, pero el mundo es implacable, y tan pronto se conoce a alguien como se le olvida. Por eso tengo en mis manos una maqueta grabada con todo el amor del mundo, ni siquiera tiene carátula; un papel verde me ha servido de funda, pero eso me sirve para acordarme de otro de esos cantantes que graba maquetas para difundir su mensaje.

Hubo ciertos problemas técnicos con la guitarra acústica, problemas de comunicación con la gente que tiene el oído en el culo; menos mal que allí estaba el explosivo cantante, guitarrista, autor y actor –S.O.S.- que yo le diría que “Sos único pibe”. Hace teatro musical y eso me pareció el complemento perfecto para ese ambiente hippie que hay en este bar.

Lo dicho, me quedo con la música, las buenas acciones y no las buenas palabras, y las verdades. Comprendo muy bien a Cristina cuando afirma que se le ocurren canciones gracias a un tema cotidiano, porque a mí me pasa continuamente con la fotografía. Es lo que llaman inspiración. Lo dicho, un placer conocerte guapa.

martes, 29 de junio de 2010

AC/DC EN LA CATEDRAL DEL ROCK 20100628












Ni Robert Johnson, ni Mick Jagger, ni Jimmy Page. Los AC-DC han hecho un pacto con el diablo. Y es que por ellos no pasa el tiempo. Es una verdadera maravilla ver cómo se mueven en el escenario, Angus Young sigue igual de joven con su pantalón de High-School, Brian Wilson sigue en forma, o eso parece a juzgar por su cara, no por su voz. En cuanto al sonido de San Mamés, bastante pobre por cierto, suplido por los decibelios emitidos por los miles de personas que petaban el campo de fútbol, en pista se rebasaba el aforo claramente, y seguramente la gente de la grada viera mejor todo el concierto.

Los banderines de enganche eran los surtidores de cerveza, y uno tenía que guiarse por esos banderines para no perderse con la cantidad de enloquecida gente que había. Justo antes del concierto en Pozas la gente se agolpaba en las aceras y no había manera de abrirse paso, nada más que por la carretera. Un montón de gente vestida con las camisetas de la gira del último álbum “Black Ice”, también un cantidad de gente con la típica gorra del cantante –ya clásica-, la gorra de Angus Young con el logo de la corriente alterna-corriente continua –Electricidad macho- ¡¡¡¡Viva Angus!!!!

Otra cosa reseñable y no muy honrosa por la parte que le toca a la organización, es que sólo faltaba un hierro ardiendo para ir poniendo la marca de las campanas del infierno en el cachete; pero viéndolo de otra forma así debe ser, porque para controlar a toda la marabunta andante que allí se agolpaba, era necesario.

Posiblemente no volveremos a ver a AC/DC por Bilbao, pero a buen seguro que han dejado un gran recuerdo ante una audiencia entregada totalmente a este grupo incombustible. De no ser por las pantallas colocadas estratégicamente a ambos lados no nos habríamos enterado de nada; y es que con la cantidad de maromos engorilados que no paraban de gritar, botar, cantar todas las canciones míticas como es Hell Bells, Thunderstruck, Highway To Hell, Back In Black, la inevitable The Jack, High Voltage, y sin duda uno de los mejores momentos de la noche fue Whole Lotta Rosie, que es cuando sacan a la gran muñeca hinchable llamada Rosie.

Otro punto negativo eran los vasos de plástico que no estaban preparados para aguantar líquido ni hielo, al rato de estar con el cachi en la mano empezaba a gotear por abajo. Otro problema bastante acuciante fueron las ganas de mear y el acceso al servicio que era un largo camino hacia el infierno. Todos los aficionados venidos de todas partes de España, de Europa, y una gran parte de Bilbao todos frotándose como perras en celo. Aficionadas guapas ligeritas de ropa, puestas encima de un chicarrón del Norte para saludar a los rockeros en la canción The Jack; uno de los momentos más picantes y bonitos que he visto en un concierto; esto es comunión y no lo de las iglesias.

Antes del concierto ya se habían acabado todas las existencias de cerveza en barril, y muchos bares tuvieron que tirar de botellines, cubatas y todo lo que hubiera. Ha sido un concierto de alta graduación alcohólica y también alta tensión en el ambiente, con alguna que otra pelea causada por el alcohol. Incontinencias urinarias, con las que se llenaban los cachis que se vaciaban, al día siguiente toda la ropa a la lavadora.

37.000 espectadores y unas ganas terribles de pasárselo bien, AC/DC que no hicieron ni un triste bis, un montón de heavies puesto de porros y litronas hasta las cejas, jubiletas, prejubiletas, abueletes, los nuevos rockeros del mañana se encontraron todos en San MamésFor Those About To Rock ( We Salute You ) Amén.

viernes, 23 de abril de 2010

EN COMPAÑÍA DE UN GRANDE











NICK GARRIE EN RESIDENCE CAFÉ 20100422

Corta fue su pasada por tierras vascas, y larga su vida musical. Más de cuarenta años le avalan. Su forma de entender la música ya no es de hoy. Hoy ya no hay este tipos de músicos románticos, que entendían la música como forma de expresión, que exteriorizaban lo más íntimo de su ser. Miento, hoy día también hay músicos del calado de Nick Garrie, como pueden ser los Radiohead, Wilco, Sigur Ros y alguno más que ahora no me viene a mi memoria.


La cosa fue más o menos sencilla. Me fui a tomar la copa de rigor, pasando por mi local favorito, el Residence de Bilbao, y me dijeron que la tarde-noche del 22 de abril, las cenizas del volcán islandés que tan raro nombre lleva, ha sido el “culpable” de tal milagro. Nick Garrie no ha podido volar para su tierra y ha tenido que quedarse aquí, para que unos cuantos amantes de la música pudiéramos apreciar el arte con mayúsculas.


Es un hombre humilde y que le gusta este mundo de la música. Se le ve en la cara el entusiasmo después de tantos sinsabores en su carrera. Su disco mítico y que tiene un valor altísimo dentro del coleccionismo mundial se llama “The nightmare of J.B. Stanislas”, que fue editado en 1969, y desafortunadamente se vio truncada su salida por la muerte del promotor del disco Lucien Morisse tras su suicidio, lamentablemente el proyecto se vio truncado, y la fortuna que podría haber tenido Nick Garrie, se fue corriente abajo hacia el mar, y perderse en las corrientes del underground.


Han sido algunos conciertos que he visto en Residence, afortunado por la suerte de haber pasado por allí en el momento preciso; momentos felices en mi vida fueron la llegada de Lisa Otey o el grupo moldavo Igrizcek a esta pequeña sala bilbaina que soporta estoica el paso de los años, las malas habladurías de los vecinos, denuncias por ruidos, y esa lucha absurda con el ayuntamiento de Bilbao que quiere que haya vida cultural en la capital vizcaina, y no comprenden que hay que fomentar este tipo de salas, donde lo bonito está en que el turista llegue a una ciudad donde lo imprevisible sea la seña de identidad.


Espacios vacíos, aires viciados, espacios áereos colapsados, momentos de crisis; mejor no pensar en ello y empaparse de buena música y sabiduría. Nick Garrie tiene todo eso; es un cantante que desprende creatividad y verdad. Leonard Cohen envidia muchas de sus canciones; por algo será.


http://www.myspace.com/nickgarrie

jueves, 25 de marzo de 2010

BLOODSHOT BILL & HEAVY TRASH (Azkena de Bilbao 20100325)

























La bestialidad o el bestialismo se han apoderado durante 3 jugosas horas de la Sala Azkena de Bilbao. El concierto ya prometía. Me enteré de que venía ese animal que se atusaba el pelo grasiento, aullaba como un coyote cabreado, se contoneaba como el Elvis más pornográfico, domina todos los palos del rock and roll como nadie, es heredero de los grandes destrozadores de los sonidos puros. Es un artífice guitarrero que viene de un planeta aparte: ese planeta es Canadá. Toca la guitarra eléctrica con reverberación, toca la batería, que consiste en un chaxton y un bombo, y cuenta con una voz exagerada y brutal.


Parecía que no iba a entrar nadie, pero según se iba acercando el momento en que ese gran clásico de Jon Spencer, encarnado esta vez en Heavy Trash, un grupazo capaz de mantener un ritmo frenético durante mucho tiempo. La propuesta no es muy diferente de la Explosión de Jon Spencer, la única diferencia es que ha incluido sonidos rockabillys a ese sonido ya de por sí bastardo y asqueroso. Un cabrón capaz de poner firmes a todos los locos de una sala como el Azkena: ése es Jon Spencer…


Un día no sabes muy bien cómo, ni dónde ni porqué, pero descubres a un tío bastante repelente a primera vista, que masca tabaco, bebe como un poseso una cerveza, da unas caladas largas a un cigarrillo y sobre una moqueta vieja pone el cigarro a medio apagar a que consuma un centímetro cuadrado de tela. Parece salido directamente de los 50’s; un tío sudado ya desde el principio y haciendo gala del más atroz de los rockandrolles. No deja ninguna opción al romanticismo. Canciones llenas de dobles sentidos, de sexo, y de locura sin fin. Tiene una forma de vocalizar como si viniera de las montañas del centro de Suiza, cantando una rola pueblerina. Y lo de la facilidad con que hace un ritmo rockabilly, ya es arena de otro costal…


Vamos a hablar de otros zumbados de la vida; vamos a hablar de Heavy Trash y su público, al que meto en el mismo saco. Los conciertos de Jon Spencer siempre son participativos y le gusta provocar al público con sus “yeahs”, sus “babys”, sus “c’mon”, y sus “crazy things”.

Me habían comentado de todo respecto a Heavy Trash. Un rockabilly con una gretch que sonaba a gloria bendita, llamado Matt Verta-Ray, que más bien parece el nombre de un superhéroe. Y el incombustible Jon Spencer, más conocido por sus paranoias sonoras de todo estilo. Mezclan de forma casi magistral dos músicas hermanas; se puede decir que hacen punky con rockabilly; se acompañan de un contrabajista de los buenos y un baterista que tiene un sentido del ritmo envidiable.


El concierto en principio empezó muy directo y potente, con canciones superaceleradas al principio y canciones de medio tiempo para descansar de tanto empujón y calor humano; entre achuchón y achuchón me hacía una foto y la verdad que he sacado más partido al amigo canadiense, que ya pondré mis fotos en mi portal de fotos, www.flickr.com/photos/eldoctorrober. En ciertos momentos se hizo bastante insoportable por el calor y el cansancio lógico de estar en una posición incómoda y con un montón de pesados de corta edad y otros no tanto que querían a toda costa estar al lado del gran héroe Jon Spencer para que les sacudieran una rociada de sudor procedente de su tupé.


La verdad que hay gente para todo, y un tío sacó una petaca de ¿whisky? ¿ron? ¿vodka? ¿babas?, y se lo ofreció a todo el grupo, que por supuesto no aceptaron, si hubiera sido Iggy Pop, por supuesto que sí acepta un poquito más de veneno. Es un misterio sin resolver que dejo para otros investigadores que estuvieron en el evento, como puede ser el incombustible Álvaro Brutus.


Es uno de esos conciertos que luego te repites a ti mismo: pues lo he pasado muy bien y me he cargado de energía, y eso ya es muy bueno.


Saludos, salud y mucho rockandroll.

www.myspace.com/heavytrash

www.myspace.com/bloodshotbill

domingo, 14 de marzo de 2010

ESPERA A QUE LA PRESA VENGA A TI... VENDRÁ... YA LO CREO QUE VENDRÁ...












Esperar la presa a que venga a ti, es el símil que se puede utilizar para esperar a que las presas vengan al reclamo de un objetivo de cámara de fotos, sea réflex, compacta digital o analógica. Un safari fotográfico improvisado puede ser esto: despertarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, desayunar, viajar en metro hasta una cercana población –en este caso Baracaldo-, o más conocido como ¡Baraka!


El día era lluvioso con menos o más intensidad, pero lluvioso al fin y al cabo; no había truenos, la tronada la llevábamos nosotros; para tener mucha suerte hay que abrir el tercer ojo, y más tarde el cuarto, aunque esto puede dar lugar a bromas pesadas y un poquito escatológicas.


Como llovía demasiado y encima el día se estaba tornando frío e inestable, nos decidimos calentar, yo con un carajillo y mi compañero con un coñá. Para un fotógrafo es bastante, sólo estar dentro de un bar al abrigo de 4 paredes y una calefacción calentita; no sólo hay luces y vasos, sino que también hay animalitos como perritos, unos revoltosos, otros somnolientos y sus dueños leyendo el As con avidez, como dice la canción… Bares qué lugares… Tan gratos para conversar.


Aún con lluvia, seguíamos retando a los elementos y nos pusimos verdaderamente manos a la obra, con el convencimiento de que a la esquina siguiente tendríamos otro bar… En Baracaldo hay vías de tren, edificios semiderruidos, ya cada vez menos; la parte nueva es una maravilla visualmente hablando… Y como ya he dicho hay bares, y tras hacer la última fotillo a algún incauto que pasaba por la calle tapándose con su paraguas, nos fuimos al siguiente bar… En este momento se estaba empezando a abrir el tercer ojo, gracias a toda la cafeína ingerida, junto con el efecto del rico marianito rojo y el rico coñá.


Hay algo innato en Baracaldo que lo caracteriza, y eso son sus gentes, tan “acogedoras” y tan “propias”. Había series de ladrillos de colores alineados de forma caótica en una tormenta de imágenes. El aura de Australia en un bar con un cocodrilo saliendo de la pared y un canguro esperando para recibirte. La historia la reescriben los reporteros de la imagen fresca y directa al mentón. Real como la vida misma.


Tras habernos avituallado con pinchos de toda clase, como es menester en cualquier localidad vizcaína, Don Quijote y Sancho Panza se dirigen a su próxima víctima, que no podría ser otra que las archiconocidas bolas de espejo que han colocado en el museo Guggenheim, con todas las posibilidades que ello implica con un 12x de zoom óptico.

Decidimos que ya era bastante frío el que estábamos chupando, y que se nos estaban poniendo las manos moradas y con poca movilidad y era hora de parar el carro, por lo menos por mi parte; otras personas no tienen límite, no más que otro límite de cuando el cuerpo te dice basta. Ya habían pasado 12 horas y el rally ya estaba llegando a su fin; subí a casa, dejé todos los bártulos, y ya tenía pensado de antemano que tenía que ver un concierto y no sabía bien cuál ir a ver. Por fin, me abrieron el cuarto ojo de pleno. Había un concierto de jazz cojonudísimo de Jackie Revlon con una banda maravillosa bastante rodada ya, por lo que pude ver. El concierto técnicamente más perfecto que he visto de Jackie, un sonido equilibrado, el sitio inmejorable, con un silencio sepulcral ante la diva más conocida de Bilbao. Una voz aterciopelada, un violín dialogando con Ella, un cajón haciendo las veces de percusión de escobillas pero con los muñones. Una guitarra y una guitarra de Estados Unidos y una voz para acompañar, y por último el hombre de los mil cachirulos y cuchufletas; esta vez bailando claqué con sus zapatos traídos de Inglaterra de importación; y el inevitable serrucho…


También en Indauchu, hay ciertas manías, modismos y formas de ser. Cuando acabó el concierto vino la fiesta del IMSERSO; los hoteles en España son así… Baile, música enlatada y cócteles de color rosa. Grandes éxitos del batzoki de hoy y de ayer, la lucha por sobrevivir en Indauchu con tanto estirado se hace imposible de soportar, sin antes de despedirnos de todos los músicos y dejar atrás a tanta gente con el jersey encima de los hombros; de estos que ven la lucha obrera como una extravagancia típica de antes de la Guerra Civil. En fin, otro día de fotones… Fotos de verdad.


http://es.wikipedia.org/wiki/Fotón

martes, 2 de febrero de 2010

THE SEEDS - Pushin' Too Hard!!!!!!



THE SEEDS The Seeds (1966) / A Web Of Sound (1966)


The Seeds es uno de esos grupos atípicos que llevan escrito en su frente: “somos tipos duros”. Hace poco que les he descubierto en serio, escuchando su escasa discografía; a raíz de la muerte de Sky Saxon –su vocalista-, he descubierto que hay muchos grupos de garage actuales que sorben directamente de las mieles de lo más crudo de la música de los sesenta. Nada de sentimentalismos baratos, golosinas con mucho azúcar que son malas para los diabéticos, y mucha carraspera, caracterizan a este grupo de Los Angeles. Inspirados por los Rolling Stones, y más especialmente con Mick Jagger, tenemos a un Sky Saxon diferente a todos los vocalistas de la época, una figura erguida sobre su genialidad e impasible mostrarnos que el rock and roll está ahí para permanecer.


Y es que no puedo dejar de mover los pies mientras escucho los dos primeros discos de The Seeds, llenos de blues, chicas fatales en sus temáticas, mucho fuzz-guitar, desfase, drogas, movimientos compulsivos alrededor de una fogata imaginaria. Todo lo necesario para hacer un motín psicodélico, tenemos en las manos con estas joyas imperecederas: del año 1966 los dos discos, el primero de título homónimo y el segundo, un guiño a la red actual en la que escribimos, el disco se llama “A Web Of Sound”.


Sky Saxon, un músico experimentado en la batalla de la música desde muy pronto, era el alma y líder del grupo, las Semillas, un nombre profético en muchos sentidos; profético porque son la semilla del diablo, y son también la semilla de muchos grupos actuales, que escuchando a The Velvet Underground, The Doors, The Who, 13th Floor Elevators, Pretty Things y estos genios del sonido garage, The Seeds, hacen que la escucha de grupos actuales de corte rock, sean inseparables de estos grupos probeta para las fórmulas garajeras actuales.


Hace poco vi un vídeo en youtube del líder de The Seeds, en unos de estos programas de yankis pasados de rosca, contando viejos tiempos del rock primigenio de tierras americanas, y no me podía creer lo que veía, con un Sky Saxon entrado en años, pero todavía aún más extravagante, con unas largas barbas, pelo largo, unas gafas de sol para adictos a la heroína y una voz rasposa al más puro estilo Jim Morrison en sus últimos días. Es cuando decidí adquirir estas joyas del garage.


El grupo está formado por estos chicos:


§ Sky Saxon - Cantante, Guitarra eléctrica

§ Daryl Hooper - Teclado

§ Jan Savage - Guitarra

§ Rick Andridge - Batería


La verdad es que son músicos de corte básico, pero tienen algo excitante en su música. Es una especie de ritmo tribal que sólo los chicos blancos europeos podemos entender muy bien. Es la típica música que un mod experimentado siempre busca para bailar en cualquier fiesta ye-yé. Una batería intensa y machacona, un teclado que me recuerda en ocasiones a Ray Manzarek en los conciertos de la sala The Matrix, con ese sonido brusco y emocionante al mismo tiempo, el guitarrista Jan Savage es ese típico ejemplo de músico todoterreno, correcto, con la técnica necesaria para tocar en un grupo de estas características, pero que emociona igualmente, y no desentona en absoluto. Y la voz fundamental de Sky Saxon, que es comparable a los grandes vocalistas de la historia del siglo XX, como Jim Morrison, Robert Plant, Mick Jagger o el mismísimo Rod Stewart con The Faces.


El disco con el mismo nombre de Las Semillas comienza con una maravilla de canción para calentar motores “Can’t Seem To Make You Mine”, es un medio tiempo con un toque canalla, el amor y el calor está presente en este tema precioso y melancólico. Sigue una canción obsesiva “No Escape”, como el propio título dice no podemos escapar de su ritmo, queremos moderar nuestro sentimiento de autocontrol pero no podemos parar de mover los pies, y empieza a gustarnos de verdad el disco. El siguiente tema me recuerda al tema “Mona” del primer disco de los Stones, con “Loose Your Mind”, sabemos que los chicos no son tan duros y necesitan de caricias femeninas para saciar sus ganas de machacar al mundo entero con sus insistentes cánticos. Sabemos que una explosión de sonido viene a continuación con un tema demoledor de verdad “Evil Hoodoo”, basándose en los temas blueseros de los grandes músicos negros, adapta el sufrimiento negro a la rabia blanca, cinco minutos de intenso sabor de la Costa Oeste, pero paradójicamente suena muy europeo; tremendas sensaciones me embargan. El siguiente tema es monocorde; seguimos con mensajes sexuales, ritmos explosivos que hablan de amor pagano con “Girl I Want You”. El siguiente tema es EL TEMA, por el que todo el mundo conoce a The Seeds; su “Pushin’ Too Hard”. Habla básicamente de la presión de estar en la cresta de la ola en todos los momentos de la vida. Y es que Sky Saxon habla de lo que le presiona una chica, y es un quejido muy a su manera de un sentimiento que todos llevamos dentro: la libertad de seguir haciendo lo que nos gusta y que no nos presionen.


Voy a cambiar de cara, y voy a intentar entender porqué un disco me entra cada vez más y más y me obsesiona escucharlo todos los días; y es que he estado varios días tatareando el “Pushin’ Too Hard” y me ha apretado duro. Con el tema “Try To Understand”, que estoy digiriendo, y no puedo más que seguir moviendo las piernas de forma compulsiva como si fuese un loco poseído por las drogas del desierto. En el siguiente tema, me recuerdan mucho a los primeros The Rolling Stones, con un sonido gamberro y Sky Saxon cada vez poniendo más picante en sus vocalizaciones. A todo esto los demás integrantes del grupo se unen a la fiesta de esta maquinaria perfecta del sonido barriobajero. Y como no podíamos bajar el pistón, y nunca bajar la guardia ante tanta cabronada que nos espera en la vida, The Seeds nos recuerdan que la vida es muy jodida y hay que lidiarla convenientemente con mucho ritmo y rabia; con dos cojones entra a saco esta canción “It’s A Hard Life”. Casi todas son canciones que no sobrepasan los 3 minutos, excepto las que son más obsesivas y deben duran 5 minutos intensos. Sky Saxon tira de su ametralladora psicodélica y le empieza a subir el peyote. Cada vez su música se vuelve más paranoica con “You Can’t Be Trusted”. No hay escapatoria a su ritmo infernal y seguimos con “Excuse, Excuse”; el ambiente se vuelve cada vez más sórdido y nos adentramos en panoramas más psicodélicos. Para acabar el disco tenemos un título que podría ser una canción de los Stones para que las chicas se mearan en las braguitas. Con “Fallin’ In Love”, el disco acaba y pasamos a paisajes más sofisticados.


Llegamos a su segundo disco, y comenzamos con una canción muy movidita, para mover el pandero, para hacer faralaes con las manos, y abrir mucho la boca gritando: Farmer, farmer, farmer… Aquí es genial cómo suena todo, comprimido y aséptico dentro del universo psicodélico que se adivina. El sonido de The Seeds ha cambiado ligeramente y ahora elaboran un poquito más su repertorio, siguen manteniendo su estilo irreverente y la música es cada vez más colorista; y siendo de Los Angeles, también The Doors, suena mucho a este grupo la segunda canción de “Pictures and Designs”, cualquiera diría que están presentes Robbie Krieger, Ray Manzarek y John Densmore. Con la siguiente canción es cuando me empecé a tomar en serio este grupo, y es que “Tripmaker” es una joya para cualquier mod que se precie, un sonido potente, elegante, rotundo y poderoso. Todo esto es “Tripmaker”, una mezcla de sonido circense, vicio y confusión. Algo así como el “My Generation” particular de The Seeds. Con el siguiente tema, es bastante patente que The Seeds han escuchado a su productor que les ha dicho que hagan caso a los gritos de sus féminas seguidoras y les hagan cosquillas en las orejas con esta canción: I Tell Myself, que por cierto tiene unos arreglos muy sencillos y deliciosos. Viene uno de los temazos de este segundo disco “A Web Of Sound” con unas notas flotantes a modo de gotas de lluvia caramelizadas en música, que son una delicia del buen escuchante. El lamento de Sky Saxon sigue en su línea, cada vez más vicio en su voz. En “A Faded Picture” hay un solo de órgano en medio de la canción que hace las delicias de cualquiera, para mí la mejor canción del disco, es para cerrar los ojos y dejarse llevar por todas las sensaciones que te embargan.


Voy a dar la vuelta a la tortilla y vamos a ponerle ajo al disco de vinilo. Con “Rollin’ Machine” entran en el mundo peligroso de lo absurdo y viajamos junto a ellos en una máquina que gira. El siguiente tema es genial –Just Let Go-, un tema rápido y sin concesiones, sigiloso, la guitarra fuzz en ésta se sale de la órbita, le da distinción a este corte, son cuatro minutos que nos preparan para la debacle que nos espera, una canción de casi 15 minutos, esas ideas de los sesenta que surgían de los viajes lisérgicos, en este caso, nos da la impresión de no salir de una habitación de cuatro paredes que rezuman sensualidad, buen rollo, música, poesía, alcohol, un sitio donde refrescarnos las ideas durante 15 minutos en los que en absoluto se nos hace pesado. Si tienes ganas de obtener la verdadera semilla del blues, éste va a ser tu blues; si ya conoces la versión de The Doors –Gloria-, la versión en directo “Roadhouse Blues”, en “Up In Her Room” se aúnan todas las fuerzas del blues negro, las páginas del libro de las esencias que una vez abierto nos impregna con sus palabras sencillas pero llenas de significado profundo.


Sencillamente, este grupo es fundamental para cualquier coleccionista que se precie. Aquí tenéis algunos links para visitar: historia, discografía, letras del grupo y mucho más.


http://www.skysunlightsaxon.com/lyrics/lyrics.html

http://es.wikipedia.org/wiki/The_Seeds

http://indiespot.es/2009/06/26/muere-sky-saxon-cantante-de-the-seeds/

http://www.extendedply.com/mariana/noticias/muere-sky-saxon/