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viernes, 18 de septiembre de 2009

LEONARD COHEN EN EL BEC DE BARACALDO 20090917 - La avalancha del sonido...

Me recordaba a uno de aquellos festivales de música para gente entendida que tanto se daba en los años setenta, sólo que en este caso era en nuestros días, un montón de gente de 40, 50, ó hasta 60 años para arriba moviendo el esqueleto al compás de las cajas de ritmos del doctor house. Un montón de libros de filosofía, poesía y narrativa alternativa, faltaron en la tienda oficial de la gira más larga del mundo…


Una gira llena de cambios ilógicos, un día me vengo a España y otro día me voy a Siberia; un día me voy a Brasil y otra a la Alaska; otro día me voy a Australia y otro me voy a cualquier estado de la costa Oeste de los Estados Unidos. En un mundo globalizado, según me han dicho, todo está al alcance de nuestra mano. Hasta Leonard Cohen está a nuestro alcance. El día 17 de septiembre de 2009 se recordará como el día que un hombre de casi 75 por cumplir, se atreve a hacer más de 3 horas de concierto. Todo un fenómeno mediático, toda una leyenda, todo un portento de la antigua forma de entender la música nos visitó este día tan señalado.


En cuanto al sitio, siempre he dicho lo mismo de este tipo de sitios, es muy difícil sonorizar espacios tan grandes como éste, pero The Who en este incomparable lugar tuvieron un sonido impecable; Leonard Cohen fue otro de esos casos, pero la única pega que le pongo, y creo que muy importante, es el volumen del concierto, que cuando aplaudía la gente o coreaba sus canciones o daba palmadas, no se oía nada más que al bendito público, un público anclado a sus sillas por más de dos horas y media, y que ya tras ese momento tranquilo decidió que había que dar a Leonard un homenaje como se merece. Un señor de 75 años que esté de pie más de 3 horas en un escenario, tiene su mérito.


No nos podemos quejar para nada del repertorio, a falta de volumen, muchos temas. A falta de pan buenas son tortas, dicen los sabios; y qué razón tienen… Un primer pase tranquilito, bastante tranquilito diría yo, con todo clásicos, tuvimos al Leonard Cohen judío, tuvimos el Leonard Cohen bohemio, tuvimos al Leonard Cohen picante, tuvimos miles de Leonard Cohens juntos en un concierto. Y repito, un señor de 75 años con ganas de ganarse la jubilación tras su incidente con su agente comercial y compañera que se adueñó de todas sus ganancias mientras él estaba tranquilamente descansando su espíritu en el monte Baldy al Sur de California donde se dedicó a cocinar para su maestro espiritual Sashaki Roshi quien le instruyó para ser monje Zen con el nombre de Jikan (el silencioso) –esto parece una premonición por la avalancha de sonido que tuvimos que soportar, silencio que hay mucho ruido señores y señoras-.


Fue notoria la querencia de Cohen por su disco “I’m Your Man”, del que sólo se quedó sin tocar “Jazz Police”, de ocho temas, siete; y es que este disco es de lo mejorcito que tiene, cuando se apuntó a las nuevas tecnologías que dieron marcha a su música, acompañado siempre de las cantantes más guapas y eficientes, resaltar aquí temas como “Everybody knows”, “I Can’t Forget”, “I’m Your Man”, y para el broche final el obligado “First We Take Manhattan” y “Take This Waltz”, que fue uno de los momentos álgidos en los que la gente se vio abrigada por el misterio del judío errante.


Todo el mundo esperando la avalancha instrumental y no acababa de llegar, y quizá eso del Cohen silencioso era de verdad y todo. Empezamos a escuchar los primeros arpegios del “Avalanche” en un par de canciones, pero no materializó la mágica canción, y sonó “Suzanne” y otra del disco que interpretó fue la también obligada y triste canción –que a mí personalmente fue una de las que más me emocionaron, que es “Famous Blue Raincoat”-. Otro de los grandes temas que por supuesto no podía faltar es “Hallelujah”.


Temas lentos, melancólicos, poéticos, aterciopelados, acaramelados y amargos, son los que han dado a Leonard Cohen esa fama de ángel exterminador de las buenas obras; y es que él lo decía, cuanto peor van las cosas en el mundo, para mí mejor. Es un profesional del buen estar y del buen tratar a la gente. Y por supuesto, hablar del grupo que lleva en esta gira que es de auténtico lujo, entre otros tiene dos hermanitas –Charlie y Hattie Web, las soul sisters-, Sharon Robinson destacada corista de Diana Ross y un sinfín de prodigiosos músicos que fueron desfilando, saltando y quitándose la gorra ante el Cohen con sombrero de joyero judío de Nueva York. Todavía se me pone la piel de gallina recordando algunos temas y sintiendo ese ambiente mesiánico que había… Pero fue tanto el repertorio que no me puedo olvidar, no me puedo olvidar, pero no recuerdo el qué…


Una torre de canciones interminables, que fueron un regalo. Un torrente de sonidos sin un volumen adecuado; pero al menos me quedo con que el vejete de 75 años de signo Virgo, hace honor a su signo –creativos, introspectivos y maniáticos-.


Un vasito de cava te podías tomar por 4 €, la caña a 2,60€ y el cachis a 7,50€, las camisetas con el signo coheniano de los dos corazones formando una estrella de 6 puntas a precio de 30 €, algún DVD a 20€, insignias metálicas a 6€ y un montón de regalitos que teniendo ganas de gastar podías adquirir sin ningún problema. Sillas nuevas que olían a nuevo petróleo recién refinado mezclado con resinas, unos asientos puestos malamente con lo único que podías ver es cabezas moviéndose caóticamente y a descompás; problema que con un buen entramado de mecanotubo y unas sillas en pendiente para evitar esto.


Por lo demás, nada por mi parte. Todo mi respeto a un señor que lleva acompañándome desde que le descubrí en la tele en el 1987 con aquel disco de cantautor-house-fatalismo, llamado “I’m Your Man”, que tenía una marcha del copón. He vuelto a desempolvar mis discos apilados en una estantería y he sacado los otros 3 que completan mi colección en cedé, que son “New Skin For The Old Ceremony”, “Death Of A Ladies’ Man” y el magnífico “Songs Of Love And Hate”, que es mi favorito sin duda.



sábado, 12 de septiembre de 2009

IZAR HERRÁN EN DORIAN 20090911


Cuando nos quedamos solos en una habitación tenemos miedo, y más si nos quedamos a oscuras con la sola presencia de los espíritus de esa habitación. Con un concierto pasa igual, tenemos siempre la incertidumbre de que algo salga mal. Y efectivamente algo sale mal, a veces; y casualmente a veces, se crean un cúmulo de causalidades y casualidades que nos hacen pensar que no estamos solos en este mundo de materialismo.


http://www.goear.com/listen/8881f9e/Spirits-In-The-Material-World--the-police

Tema: Spirits in the material World de Police.


El caso es que Izar Herrán ha tenido la mala suerte, o la buena suerte, según se vea, de quedarse sola en el escenario y llenar todos los espacios vacíos que han quedado tras la marcha de su compañero de dúo en Blue Bayou. Todavía figuraba en el cartel el nombre de Blue Bayou, con un colorido ciánico en él, Izar aparecía como es, un ángel, guapa, ojos grandes, voz angelical, poderosa voz; me llegaron a comentar en el público que es una persona que atrapa con su sola presencia, no puedes dejar de mirarla cuando toca temas de Jewel, Eva Cassidy, Bruce Springsteen, Linda Ronstand, y una infinidad de talentos de la música americana o típicamente americana que conocemos.


Hay más casos en el cine, en la vida, y en cualquier otra disciplina, en los que ser previsor te evita más de un disgusto. Harry el Sucio hizo creer a su víctima en la primera escena que tenía una bala en la recámara, pero como se creía superior le hizo creer que la tenía, y al final descargó la bala imaginaria sobre el negro delincuente que estaba en el suelo. Cuando vas a la montaña te llevas ropa de abrigo, calcetines de más, unas botas adecuadas para evitar torceduras; aunque muchas veces no se lleve, siempre jugamos con ese factor sorpresa de que nos pueda coger la tormenta justo en la cumbre.


Izar, hasta ahora siempre iba con lo puesto, esa guitarra acústica de colores tan bonitos y cálidos, sus seis cuerdas puestas, y nada más que la funda del instrumento para tapar las posibles imperfecciones de una cuerda nueva o una cuerda usada y castigada por las temperaturas; también hay que tener en cuenta eso. Los aparatos cuando se quedan parados largo rato, suelen estropearse; y suelen tener espíritus burlones dentro que nos chafan en el momento más oportuno.


A Izar se le rompió una cuerda en la segunda canción del espectáculo, y se paró de momento, durante unos veinte minutos, hasta que un amable compañero músico que suele frecuentar el Dorian, tuvo la genial idea de bajar una cuerda de su casa, y Adolfo, un buen amigo del Residence, y que es seguidor habitual de Izar y sus proyectos, le ayudó a poner la cuerda en su sitio y templarla como es debido. Hasta que la cuerda se asienta se suele desafinar un puntito, que le dio un puntito de locura al concierto.


He visto pocas veces brillar tanto los ojos de Izar como en este concierto. Me ha emocionado mucho que se haya recuperado así de las vicisitudes de un concierto y nos haya dado su mejor concierto desde que la llevo viendo. No conozco muy bien los motivos de la separación de Blue Bayou, pero sí creo que va a formar un grupo de música folk-blues de músicos buenísimos. Uno de esos grupos como The Band, para recuperar la emoción por vivir y escuchar verdadera música.


Hay un nuevo revólver en la ciudad de Bilbao, viene de un pueblo cercano –Llodio- y se maneja muy bien con el envaine y desenvaine como John Wayne. Sus mejores armas, son su guitarra, su voz y su magnetismo. En su funda lleva bordado con letras de oro “Izar Herrán”, y pertenece a la banda “Blue Bayou”.


http://www.youtube.com/watch?v=T5Xl0Qry-hA

Tema: Bang Bang (my baby shot me down) de Nancy Sinatra.


Y haz caso a tu doctor: llévate un juego de cuerdas completo, o al menos llévate las cuerdas que más se rompen; o simplemente llévate otra guitarra encima, afinada y todo. Yo personalmente cuando salgo de casa con mi cámara, no suelo salir sin las pilas cargadas y tarjetas de memoria disponibles para ser llenadas, incluso así, puede haber problemas; pero que no se diga que no vamos preparados para la batalla.


Era 11 de septiembre de 2009, viernes y hacía 8 años que las torres gemelas habían caído, es el día de Cataluña también; son dos posibilidades -1 te salen bien las cosas- y -1 te salen mal las cosas-. Pero de todas formas salieron muy bien gracias a tu buen hacer y gracias también a que hipnotizaste al público con tus encantos musicales.