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jueves, 25 de marzo de 2010

BLOODSHOT BILL & HEAVY TRASH (Azkena de Bilbao 20100325)

























La bestialidad o el bestialismo se han apoderado durante 3 jugosas horas de la Sala Azkena de Bilbao. El concierto ya prometía. Me enteré de que venía ese animal que se atusaba el pelo grasiento, aullaba como un coyote cabreado, se contoneaba como el Elvis más pornográfico, domina todos los palos del rock and roll como nadie, es heredero de los grandes destrozadores de los sonidos puros. Es un artífice guitarrero que viene de un planeta aparte: ese planeta es Canadá. Toca la guitarra eléctrica con reverberación, toca la batería, que consiste en un chaxton y un bombo, y cuenta con una voz exagerada y brutal.


Parecía que no iba a entrar nadie, pero según se iba acercando el momento en que ese gran clásico de Jon Spencer, encarnado esta vez en Heavy Trash, un grupazo capaz de mantener un ritmo frenético durante mucho tiempo. La propuesta no es muy diferente de la Explosión de Jon Spencer, la única diferencia es que ha incluido sonidos rockabillys a ese sonido ya de por sí bastardo y asqueroso. Un cabrón capaz de poner firmes a todos los locos de una sala como el Azkena: ése es Jon Spencer…


Un día no sabes muy bien cómo, ni dónde ni porqué, pero descubres a un tío bastante repelente a primera vista, que masca tabaco, bebe como un poseso una cerveza, da unas caladas largas a un cigarrillo y sobre una moqueta vieja pone el cigarro a medio apagar a que consuma un centímetro cuadrado de tela. Parece salido directamente de los 50’s; un tío sudado ya desde el principio y haciendo gala del más atroz de los rockandrolles. No deja ninguna opción al romanticismo. Canciones llenas de dobles sentidos, de sexo, y de locura sin fin. Tiene una forma de vocalizar como si viniera de las montañas del centro de Suiza, cantando una rola pueblerina. Y lo de la facilidad con que hace un ritmo rockabilly, ya es arena de otro costal…


Vamos a hablar de otros zumbados de la vida; vamos a hablar de Heavy Trash y su público, al que meto en el mismo saco. Los conciertos de Jon Spencer siempre son participativos y le gusta provocar al público con sus “yeahs”, sus “babys”, sus “c’mon”, y sus “crazy things”.

Me habían comentado de todo respecto a Heavy Trash. Un rockabilly con una gretch que sonaba a gloria bendita, llamado Matt Verta-Ray, que más bien parece el nombre de un superhéroe. Y el incombustible Jon Spencer, más conocido por sus paranoias sonoras de todo estilo. Mezclan de forma casi magistral dos músicas hermanas; se puede decir que hacen punky con rockabilly; se acompañan de un contrabajista de los buenos y un baterista que tiene un sentido del ritmo envidiable.


El concierto en principio empezó muy directo y potente, con canciones superaceleradas al principio y canciones de medio tiempo para descansar de tanto empujón y calor humano; entre achuchón y achuchón me hacía una foto y la verdad que he sacado más partido al amigo canadiense, que ya pondré mis fotos en mi portal de fotos, www.flickr.com/photos/eldoctorrober. En ciertos momentos se hizo bastante insoportable por el calor y el cansancio lógico de estar en una posición incómoda y con un montón de pesados de corta edad y otros no tanto que querían a toda costa estar al lado del gran héroe Jon Spencer para que les sacudieran una rociada de sudor procedente de su tupé.


La verdad que hay gente para todo, y un tío sacó una petaca de ¿whisky? ¿ron? ¿vodka? ¿babas?, y se lo ofreció a todo el grupo, que por supuesto no aceptaron, si hubiera sido Iggy Pop, por supuesto que sí acepta un poquito más de veneno. Es un misterio sin resolver que dejo para otros investigadores que estuvieron en el evento, como puede ser el incombustible Álvaro Brutus.


Es uno de esos conciertos que luego te repites a ti mismo: pues lo he pasado muy bien y me he cargado de energía, y eso ya es muy bueno.


Saludos, salud y mucho rockandroll.

www.myspace.com/heavytrash

www.myspace.com/bloodshotbill

domingo, 14 de marzo de 2010

ESPERA A QUE LA PRESA VENGA A TI... VENDRÁ... YA LO CREO QUE VENDRÁ...












Esperar la presa a que venga a ti, es el símil que se puede utilizar para esperar a que las presas vengan al reclamo de un objetivo de cámara de fotos, sea réflex, compacta digital o analógica. Un safari fotográfico improvisado puede ser esto: despertarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, desayunar, viajar en metro hasta una cercana población –en este caso Baracaldo-, o más conocido como ¡Baraka!


El día era lluvioso con menos o más intensidad, pero lluvioso al fin y al cabo; no había truenos, la tronada la llevábamos nosotros; para tener mucha suerte hay que abrir el tercer ojo, y más tarde el cuarto, aunque esto puede dar lugar a bromas pesadas y un poquito escatológicas.


Como llovía demasiado y encima el día se estaba tornando frío e inestable, nos decidimos calentar, yo con un carajillo y mi compañero con un coñá. Para un fotógrafo es bastante, sólo estar dentro de un bar al abrigo de 4 paredes y una calefacción calentita; no sólo hay luces y vasos, sino que también hay animalitos como perritos, unos revoltosos, otros somnolientos y sus dueños leyendo el As con avidez, como dice la canción… Bares qué lugares… Tan gratos para conversar.


Aún con lluvia, seguíamos retando a los elementos y nos pusimos verdaderamente manos a la obra, con el convencimiento de que a la esquina siguiente tendríamos otro bar… En Baracaldo hay vías de tren, edificios semiderruidos, ya cada vez menos; la parte nueva es una maravilla visualmente hablando… Y como ya he dicho hay bares, y tras hacer la última fotillo a algún incauto que pasaba por la calle tapándose con su paraguas, nos fuimos al siguiente bar… En este momento se estaba empezando a abrir el tercer ojo, gracias a toda la cafeína ingerida, junto con el efecto del rico marianito rojo y el rico coñá.


Hay algo innato en Baracaldo que lo caracteriza, y eso son sus gentes, tan “acogedoras” y tan “propias”. Había series de ladrillos de colores alineados de forma caótica en una tormenta de imágenes. El aura de Australia en un bar con un cocodrilo saliendo de la pared y un canguro esperando para recibirte. La historia la reescriben los reporteros de la imagen fresca y directa al mentón. Real como la vida misma.


Tras habernos avituallado con pinchos de toda clase, como es menester en cualquier localidad vizcaína, Don Quijote y Sancho Panza se dirigen a su próxima víctima, que no podría ser otra que las archiconocidas bolas de espejo que han colocado en el museo Guggenheim, con todas las posibilidades que ello implica con un 12x de zoom óptico.

Decidimos que ya era bastante frío el que estábamos chupando, y que se nos estaban poniendo las manos moradas y con poca movilidad y era hora de parar el carro, por lo menos por mi parte; otras personas no tienen límite, no más que otro límite de cuando el cuerpo te dice basta. Ya habían pasado 12 horas y el rally ya estaba llegando a su fin; subí a casa, dejé todos los bártulos, y ya tenía pensado de antemano que tenía que ver un concierto y no sabía bien cuál ir a ver. Por fin, me abrieron el cuarto ojo de pleno. Había un concierto de jazz cojonudísimo de Jackie Revlon con una banda maravillosa bastante rodada ya, por lo que pude ver. El concierto técnicamente más perfecto que he visto de Jackie, un sonido equilibrado, el sitio inmejorable, con un silencio sepulcral ante la diva más conocida de Bilbao. Una voz aterciopelada, un violín dialogando con Ella, un cajón haciendo las veces de percusión de escobillas pero con los muñones. Una guitarra y una guitarra de Estados Unidos y una voz para acompañar, y por último el hombre de los mil cachirulos y cuchufletas; esta vez bailando claqué con sus zapatos traídos de Inglaterra de importación; y el inevitable serrucho…


También en Indauchu, hay ciertas manías, modismos y formas de ser. Cuando acabó el concierto vino la fiesta del IMSERSO; los hoteles en España son así… Baile, música enlatada y cócteles de color rosa. Grandes éxitos del batzoki de hoy y de ayer, la lucha por sobrevivir en Indauchu con tanto estirado se hace imposible de soportar, sin antes de despedirnos de todos los músicos y dejar atrás a tanta gente con el jersey encima de los hombros; de estos que ven la lucha obrera como una extravagancia típica de antes de la Guerra Civil. En fin, otro día de fotones… Fotos de verdad.


http://es.wikipedia.org/wiki/Fotón