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domingo, 25 de enero de 2009

YIN YOLSTRACK (DORIAN BLUES 20090124)

YIN YOLSTRACK (Dorian Blues 24-1-2009)

Hace dos días que ha venido la borrasca ciclónica “Klaus”, podría ser Santa Klaus retardado; pero sólo he oído el nombre cuando ya ha pasado por el Cantábrico, lo cual me da libertad para llamarla como a mí me venga en gana. La llamaré tormenta de invierno Yin Yolstrack, la tormenta perfecta que vino a las 23:30 horas del sábado 24 de enero de 2009, dejando bajas importantes tras de sí. Bajas como un montón de borrachos, queriendo más droga de la buena, la sección del viento norte. Pero es que lo bueno, es que no sólo había viento norte, el viento nos azotaba de Poniente, Levante y también de Sur, un vendaval de esos que no había desde años. El más importante pasó con la Armada Invencible de Felipe II y se tragó a un ejército, y todas las pretensiones de la invasión española en las islas británicas se tornaron en agua de borrajas; pero qué hubiera sido el mundo de haber entrado las tropas españolas en las islas británicas… ¿Los Nikis cantando en inglés?

Bueno, creo que debo una explicación de que la borrasca en cuestión es una invención interesada por mi parte. El grupo Yin Yolstrack es un grupo que estrenaba proyecto musical en el Dorian Blues, trataba de adaptar ritmos latinos, medios tiempos, bossa nova, y baladas con unos ritmos e instrumentación pregrabados, y sobre esta base hacer armonías de viento a base de bombardino y saxo soprano a los vientos, y por parte de la percusión adicional todo tipo de instrumentos de madera, y a los instrumentos raros: como serrucho y arpa de boca.

El personal es el siguiente, en orden de izquierda a derecha: Juanjo (rey del bombardino), Jordi (rey del saxo soprano), Víctor (rey de las percusiones, venido exclusivamente a este concierto desde Mallorca) y el inefable Juanjo (rey del serrucho musical en Vizcaya y en las Vascongadas).

El concierto fue un poco accidentado, porque a uno de los amplis le fallaba la conexión del interruptor y hacía cortocircuito, así que había un amplificador pequeñito hecho con una caja metálica de botellas de licor adaptado para el menester de altavoz, y bueno, entre todo el bullicio del bar, era como un pedo silencioso, pero no os precupéis, no huele…El otro problema apreciable, era que había que dar al “play” para la música de base, y estaban encargados Pilar y Joseba, los comandantes del barco Dorian Blues.

Los músicos se notaba que estaban un poco cansados y nerviosos, pero más bien fue una jam; y se agradece que la música en un bar sea improvisada y participativa. El bombardino sonó muy correcto, un poco ahogado quizás, pero muy efectivo a la hora de llevar el ritmo, en cuanto a Jordi digo lo mismo, se palpaba el nervio típico del debut. Lo que me sorprendió fue el percusionista. Desde aquí mi tierra, Bilbao, te lanzo un saludo y un abrazo muy grande por haberlo hecho tan bien. Víctor es un percusionista excepcional, con un gran sentido del ritmo y de las estructuras latinas y de bossa nova. Un saludo que te hago llegar por el cierzo del Ebro hasta Mallorca. En cuanto a Juanjo serruchista oficial, puedo decir que cada vez lo hace mejor con el serrucho, quizá porque las horas de ensayo se notan. Siempre hay una cosa que me gusta de él, que es cuando se prepara toda la parafernalia con el guante blanco para tocar; ya sé que no es un guante de látex, pero a mí me gusta pensar que es de ese material y va a hacer una exploración rectal en una consulta urológica. Lo siento Juanjo, ya sabes que te aprecio mucho, pero tenía que decirlo, me hace mucha gracia lo del guante…

Lo verdaderamente sorprendente, transgresor y gamberro, vino después de 1 hora y cuarto de concierto, cuando vinieron los hombres de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, 3 de ellos pusieron el listón muy alto en lo que es improvisación; me gusta ver a músicos que no están sujetos a unas reglas en forma de pentagrama, que elijan un bar para hacer sus pinitos en el mundo del jazz; no son pinitos, sino secuoyas. Me dieron los nombres de estos tres magníficos músicos que voy a enumerar ahora. Daní, un portento del trombón de varas, que aunque borracho, tocaba a las mil maravillas y con una gracia pocas veces vista, si tuviera que hacer un símil entre el conejito de Duracell y un hombre, Dani sería el hombre, tiene energía de sobra. Siempre tiene que haber un hombre que dirija la mini-orquesta, y ese hombre tocaba la trompeta, y se llamaba Miguel, que en momentos en los que había que poner orden, con la propia trompeta lo ponía… Un descubrimiento saber que hay músicos que disfrutan de las armonías tan intensamente como Xavi, que tocaba la trompa, por cierto un instrumento muy vistoso, que primero se colocó en la barra, sentado estratégicamente en una esquina y cerrando los ojos vivía la música intensamente, sobre todo las baladas, para evadirse de este mundo… Después se colocó en el escenario, y ahí se quedó meciendo la trompa… Gracias Xavi.

Hay cosas tiradas que quedan después de una fiesta, monedas por el suelo, servilletas de papel escritas extraviadas, y cigarros mal apagados. El caso es que no sé cómo llegó una escupidera de metal al escenario, y sirvió para premiar a los músicos, por su buen hacer, pero es que estos tres chavales jóvenes con ganas de diversión tocaron gratis y me supongo que la bebida les salió gratis.

Y como buen cronista, tengo que apuntar ciertos detalles que a la mañana siguiente puede que se me olviden. Así que apunté el dinero que había en la escupidera. En total había 39 céntimos de euro, 37 céntimos dentro de la escupidera y 2 céntimos fuera, por lo que deduzco dos cosas. La primera: la vida del músico es muy dura, y lo digo con conocimiento de causa (soy cantante), y la segunda es que la gente ya no se agacha a coger una moneda de 2 céntimos, por lo menos delante de mucha gente…

Espero con ansia el siguiente concierto, y que sea sin rigideces y expulsando todo el nervio del músico nobel para fuera, y relajarse... Y es que como comentaba con Dani el trombonista, los músicos borrachos tocan mejor…

Y creo que os voy a poner una muestra de músicos locos, a Pink Floyd en su segundo álbum, la única canción de Syd Barrett que hay en el disco: Jugband Blues.

http://es.youtube.com/watch?v=MLRBgsHHKYo

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