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martes, 29 de junio de 2010

AC/DC EN LA CATEDRAL DEL ROCK 20100628












Ni Robert Johnson, ni Mick Jagger, ni Jimmy Page. Los AC-DC han hecho un pacto con el diablo. Y es que por ellos no pasa el tiempo. Es una verdadera maravilla ver cómo se mueven en el escenario, Angus Young sigue igual de joven con su pantalón de High-School, Brian Wilson sigue en forma, o eso parece a juzgar por su cara, no por su voz. En cuanto al sonido de San Mamés, bastante pobre por cierto, suplido por los decibelios emitidos por los miles de personas que petaban el campo de fútbol, en pista se rebasaba el aforo claramente, y seguramente la gente de la grada viera mejor todo el concierto.

Los banderines de enganche eran los surtidores de cerveza, y uno tenía que guiarse por esos banderines para no perderse con la cantidad de enloquecida gente que había. Justo antes del concierto en Pozas la gente se agolpaba en las aceras y no había manera de abrirse paso, nada más que por la carretera. Un montón de gente vestida con las camisetas de la gira del último álbum “Black Ice”, también un cantidad de gente con la típica gorra del cantante –ya clásica-, la gorra de Angus Young con el logo de la corriente alterna-corriente continua –Electricidad macho- ¡¡¡¡Viva Angus!!!!

Otra cosa reseñable y no muy honrosa por la parte que le toca a la organización, es que sólo faltaba un hierro ardiendo para ir poniendo la marca de las campanas del infierno en el cachete; pero viéndolo de otra forma así debe ser, porque para controlar a toda la marabunta andante que allí se agolpaba, era necesario.

Posiblemente no volveremos a ver a AC/DC por Bilbao, pero a buen seguro que han dejado un gran recuerdo ante una audiencia entregada totalmente a este grupo incombustible. De no ser por las pantallas colocadas estratégicamente a ambos lados no nos habríamos enterado de nada; y es que con la cantidad de maromos engorilados que no paraban de gritar, botar, cantar todas las canciones míticas como es Hell Bells, Thunderstruck, Highway To Hell, Back In Black, la inevitable The Jack, High Voltage, y sin duda uno de los mejores momentos de la noche fue Whole Lotta Rosie, que es cuando sacan a la gran muñeca hinchable llamada Rosie.

Otro punto negativo eran los vasos de plástico que no estaban preparados para aguantar líquido ni hielo, al rato de estar con el cachi en la mano empezaba a gotear por abajo. Otro problema bastante acuciante fueron las ganas de mear y el acceso al servicio que era un largo camino hacia el infierno. Todos los aficionados venidos de todas partes de España, de Europa, y una gran parte de Bilbao todos frotándose como perras en celo. Aficionadas guapas ligeritas de ropa, puestas encima de un chicarrón del Norte para saludar a los rockeros en la canción The Jack; uno de los momentos más picantes y bonitos que he visto en un concierto; esto es comunión y no lo de las iglesias.

Antes del concierto ya se habían acabado todas las existencias de cerveza en barril, y muchos bares tuvieron que tirar de botellines, cubatas y todo lo que hubiera. Ha sido un concierto de alta graduación alcohólica y también alta tensión en el ambiente, con alguna que otra pelea causada por el alcohol. Incontinencias urinarias, con las que se llenaban los cachis que se vaciaban, al día siguiente toda la ropa a la lavadora.

37.000 espectadores y unas ganas terribles de pasárselo bien, AC/DC que no hicieron ni un triste bis, un montón de heavies puesto de porros y litronas hasta las cejas, jubiletas, prejubiletas, abueletes, los nuevos rockeros del mañana se encontraron todos en San MamésFor Those About To Rock ( We Salute You ) Amén.