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martes, 2 de febrero de 2010

THE SEEDS - Pushin' Too Hard!!!!!!



THE SEEDS – The Seeds (1966) / A Web Of Sound (1966)


The Seeds es uno de esos grupos atípicos que llevan escrito en su frente: “somos tipos duros”. Hace poco que les he descubierto en serio, escuchando su escasa discografía; a raíz de la muerte de Sky Saxon –su vocalista-, he descubierto que hay muchos grupos de garage actuales que sorben directamente de las mieles de lo más crudo de la música de los sesenta. Nada de sentimentalismos baratos, golosinas con mucho azúcar que son malas para los diabéticos, y mucha carraspera, caracterizan a este grupo de Los Angeles. Inspirados por los Rolling Stones, y más especialmente con Mick Jagger, tenemos a un Sky Saxon diferente a todos los vocalistas de la época, una figura erguida sobre su genialidad e impasible mostrarnos que el rock and roll está ahí para permanecer.


Y es que no puedo dejar de mover los pies mientras escucho los dos primeros discos de The Seeds, llenos de blues, chicas fatales en sus temáticas, mucho fuzz-guitar, desfase, drogas, movimientos compulsivos alrededor de una fogata imaginaria. Todo lo necesario para hacer un motín psicodélico, tenemos en las manos con estas joyas imperecederas: del año 1966 los dos discos, el primero de título homónimo y el segundo, un guiño a la red actual en la que escribimos, el disco se llama “A Web Of Sound”.


Sky Saxon, un músico experimentado en la batalla de la música desde muy pronto, era el alma y líder del grupo, las Semillas, un nombre profético en muchos sentidos; profético porque son la semilla del diablo, y son también la semilla de muchos grupos actuales, que escuchando a The Velvet Underground, The Doors, The Who, 13th Floor Elevators, Pretty Things y estos genios del sonido garage, The Seeds, hacen que la escucha de grupos actuales de corte rock, sean inseparables de estos grupos probeta para las fórmulas garajeras actuales.


Hace poco vi un vídeo en youtube del líder de The Seeds, en unos de estos programas de yankis pasados de rosca, contando viejos tiempos del rock primigenio de tierras americanas, y no me podía creer lo que veía, con un Sky Saxon entrado en años, pero todavía aún más extravagante, con unas largas barbas, pelo largo, unas gafas de sol para adictos a la heroína y una voz rasposa al más puro estilo Jim Morrison en sus últimos días. Es cuando decidí adquirir estas joyas del garage.


El grupo está formado por estos chicos:


§ Sky Saxon - Cantante, Guitarra eléctrica

§ Daryl Hooper - Teclado

§ Jan Savage - Guitarra

§ Rick Andridge - Batería


La verdad es que son músicos de corte básico, pero tienen algo excitante en su música. Es una especie de ritmo tribal que sólo los chicos blancos europeos podemos entender muy bien. Es la típica música que un mod experimentado siempre busca para bailar en cualquier fiesta ye-yé. Una batería intensa y machacona, un teclado que me recuerda en ocasiones a Ray Manzarek en los conciertos de la sala The Matrix, con ese sonido brusco y emocionante al mismo tiempo, el guitarrista Jan Savage es ese típico ejemplo de músico todoterreno, correcto, con la técnica necesaria para tocar en un grupo de estas características, pero que emociona igualmente, y no desentona en absoluto. Y la voz fundamental de Sky Saxon, que es comparable a los grandes vocalistas de la historia del siglo XX, como Jim Morrison, Robert Plant, Mick Jagger o el mismísimo Rod Stewart con The Faces.


El disco con el mismo nombre de Las Semillas comienza con una maravilla de canción para calentar motores “Can’t Seem To Make You Mine”, es un medio tiempo con un toque canalla, el amor y el calor está presente en este tema precioso y melancólico. Sigue una canción obsesiva “No Escape”, como el propio título dice no podemos escapar de su ritmo, queremos moderar nuestro sentimiento de autocontrol pero no podemos parar de mover los pies, y empieza a gustarnos de verdad el disco. El siguiente tema me recuerda al tema “Mona” del primer disco de los Stones, con “Loose Your Mind”, sabemos que los chicos no son tan duros y necesitan de caricias femeninas para saciar sus ganas de machacar al mundo entero con sus insistentes cánticos. Sabemos que una explosión de sonido viene a continuación con un tema demoledor de verdad “Evil Hoodoo”, basándose en los temas blueseros de los grandes músicos negros, adapta el sufrimiento negro a la rabia blanca, cinco minutos de intenso sabor de la Costa Oeste, pero paradójicamente suena muy europeo; tremendas sensaciones me embargan. El siguiente tema es monocorde; seguimos con mensajes sexuales, ritmos explosivos que hablan de amor pagano con “Girl I Want You”. El siguiente tema es EL TEMA, por el que todo el mundo conoce a The Seeds; su “Pushin’ Too Hard”. Habla básicamente de la presión de estar en la cresta de la ola en todos los momentos de la vida. Y es que Sky Saxon habla de lo que le presiona una chica, y es un quejido muy a su manera de un sentimiento que todos llevamos dentro: la libertad de seguir haciendo lo que nos gusta y que no nos presionen.


Voy a cambiar de cara, y voy a intentar entender porqué un disco me entra cada vez más y más y me obsesiona escucharlo todos los días; y es que he estado varios días tatareando el “Pushin’ Too Hard” y me ha apretado duro. Con el tema “Try To Understand”, que estoy digiriendo, y no puedo más que seguir moviendo las piernas de forma compulsiva como si fuese un loco poseído por las drogas del desierto. En el siguiente tema, me recuerdan mucho a los primeros The Rolling Stones, con un sonido gamberro y Sky Saxon cada vez poniendo más picante en sus vocalizaciones. A todo esto los demás integrantes del grupo se unen a la fiesta de esta maquinaria perfecta del sonido barriobajero. Y como no podíamos bajar el pistón, y nunca bajar la guardia ante tanta cabronada que nos espera en la vida, The Seeds nos recuerdan que la vida es muy jodida y hay que lidiarla convenientemente con mucho ritmo y rabia; con dos cojones entra a saco esta canción “It’s A Hard Life”. Casi todas son canciones que no sobrepasan los 3 minutos, excepto las que son más obsesivas y deben duran 5 minutos intensos. Sky Saxon tira de su ametralladora psicodélica y le empieza a subir el peyote. Cada vez su música se vuelve más paranoica con “You Can’t Be Trusted”. No hay escapatoria a su ritmo infernal y seguimos con “Excuse, Excuse”; el ambiente se vuelve cada vez más sórdido y nos adentramos en panoramas más psicodélicos. Para acabar el disco tenemos un título que podría ser una canción de los Stones para que las chicas se mearan en las braguitas. Con “Fallin’ In Love”, el disco acaba y pasamos a paisajes más sofisticados.


Llegamos a su segundo disco, y comenzamos con una canción muy movidita, para mover el pandero, para hacer faralaes con las manos, y abrir mucho la boca gritando: Farmer, farmer, farmer… Aquí es genial cómo suena todo, comprimido y aséptico dentro del universo psicodélico que se adivina. El sonido de The Seeds ha cambiado ligeramente y ahora elaboran un poquito más su repertorio, siguen manteniendo su estilo irreverente y la música es cada vez más colorista; y siendo de Los Angeles, también The Doors, suena mucho a este grupo la segunda canción de “Pictures and Designs”, cualquiera diría que están presentes Robbie Krieger, Ray Manzarek y John Densmore. Con la siguiente canción es cuando me empecé a tomar en serio este grupo, y es que “Tripmaker” es una joya para cualquier mod que se precie, un sonido potente, elegante, rotundo y poderoso. Todo esto es “Tripmaker”, una mezcla de sonido circense, vicio y confusión. Algo así como el “My Generation” particular de The Seeds. Con el siguiente tema, es bastante patente que The Seeds han escuchado a su productor que les ha dicho que hagan caso a los gritos de sus féminas seguidoras y les hagan cosquillas en las orejas con esta canción: I Tell Myself, que por cierto tiene unos arreglos muy sencillos y deliciosos. Viene uno de los temazos de este segundo disco “A Web Of Sound” con unas notas flotantes a modo de gotas de lluvia caramelizadas en música, que son una delicia del buen escuchante. El lamento de Sky Saxon sigue en su línea, cada vez más vicio en su voz. En “A Faded Picture” hay un solo de órgano en medio de la canción que hace las delicias de cualquiera, para mí la mejor canción del disco, es para cerrar los ojos y dejarse llevar por todas las sensaciones que te embargan.


Voy a dar la vuelta a la tortilla y vamos a ponerle ajo al disco de vinilo. Con “Rollin’ Machine” entran en el mundo peligroso de lo absurdo y viajamos junto a ellos en una máquina que gira. El siguiente tema es genial –Just Let Go-, un tema rápido y sin concesiones, sigiloso, la guitarra fuzz en ésta se sale de la órbita, le da distinción a este corte, son cuatro minutos que nos preparan para la debacle que nos espera, una canción de casi 15 minutos, esas ideas de los sesenta que surgían de los viajes lisérgicos, en este caso, nos da la impresión de no salir de una habitación de cuatro paredes que rezuman sensualidad, buen rollo, música, poesía, alcohol, un sitio donde refrescarnos las ideas durante 15 minutos en los que en absoluto se nos hace pesado. Si tienes ganas de obtener la verdadera semilla del blues, éste va a ser tu blues; si ya conoces la versión de The Doors –Gloria-, la versión en directo “Roadhouse Blues”, en “Up In Her Room” se aúnan todas las fuerzas del blues negro, las páginas del libro de las esencias que una vez abierto nos impregna con sus palabras sencillas pero llenas de significado profundo.


Sencillamente, este grupo es fundamental para cualquier coleccionista que se precie. Aquí tenéis algunos links para visitar: historia, discografía, letras del grupo y mucho más.


http://www.skysunlightsaxon.com/lyrics/lyrics.html

http://es.wikipedia.org/wiki/The_Seeds

http://indiespot.es/2009/06/26/muere-sky-saxon-cantante-de-the-seeds/

http://www.extendedply.com/mariana/noticias/muere-sky-saxon/

domingo, 25 de octubre de 2009

STEVE FORBERT - Un descubrimiento...

STEVE FORBERT – Un rockero romántico

Con voz cascada por no se sabe muy bien el qué, si bien por la vida, o por el paso rápido de una niñez a la edad adulta sin adolescencia, puede ser fruto, esa voz tan cálida y especial. Un rockero con un corazón latiendo con fuerza fuera de su caja eléctrica, es Steve Forbert, un cantante de rock capaz de emocionar a cualquiera que esté acostumbrado a escuchar a los grandes de la música. No es tan conocido Steve Forbert como Neil Diamond, Bruce Springsteen, Bob Dylan o Leonard Cohen; y a la vez es coetáneo de ellos. El mismo gusto por hacerlo bien en su sonido, en su cara se ve esa ilusión del que se sabe en posesión de algo fresco.


Una portada de colores carmín rojo y negro, formando rosas alrededor de una foto suya sonriendo con una gran guitarra acústica. Es uno de los legados de la tienda que más satisfacciones me ha dado en esto de la compra de discos. A Oxford iba como de costumbre a escuchar algún disco nuevo o sugerencia de Josu, y me llamó la atención un disco con un tío con cara de campechano y buena persona; es de esos discos que no te esperas que vayan a ser un gran descubrimiento y años después todavía piensas en ese momento mágico cuando lo adquiriste…


Comencé a escuchar con atención todas las canciones y deleitándome, y Josu mirándome con complicidad y asintiendo a todos los elogios que decía sobre este disco; y en verdad, me comentaba que cada vez yo tenía más gusto por los discos, y me hablaba del poco gusto por la música que hay por Bilbao; sólo unos cuantos nos preocupamos de comprar discos de verdad, y no dedicarnos exclusivamente a la escucha compulsiva del famoso emepetrés.


Este disco se llama “Steve Forbert – More Young Guitar Days-. Y el disco comienza con una maravilla que se deja escuchar; un medio tiempo de una sesión de 1981 con banda completa, la canción se llama “Listen To Me (slow version)”, que como bien dice el título y resulta muy agradable de oír, unas guitarras flotantes y un acompañamiento a la par; seguido de esa misma sesión viene una de las canciones más entrañables de Steve. Se llama “Everybody needs a real good friend”, que supongo que rememorando a los Beatles con su famoso tema que cantaba Ringo –With a little help from my friends-, éste sin embargo tiene ese toque de bar y camaradería que sólo da la conversación que produce el alcohol.


Tercer tema, y uno de los mejores, se llama “Smoky Windows (piano version)”, que como muy bien dice el título, se trata de una canción tenebrosamente romántica; un piano rotundo, una acordeón que se oye por el fondo que lo hace todo junto a una acústica bien templada, y todo esto con el acompañamiento de la armónica de Steve y unos coros de Diane Davidson. Definitivamente esta canción me pone el vello de punta. En la misma sesión de 1979 de Nashville se sucede otro medio tiempo al más puro estilo de baladista agotado por el tabaco apagado en un cenicero y la pluma seca de escribir en una hoja emborronada. Es la canción “Witch Blues (alternate take)” que como su palabra clave “blues” bien lo dice, es una de esas canciones apesadumbradas.

Como todos los discos deben tener más o menos por mandato de producción una canción rápida, o al menos para mover el esqueleto o ponerla en el radiocassette de un coche, aquí tenemos la quinta canción que está grabada en Nueva York en 1982. Con un estribillo que repite una y otra vez el “You Gotta Go” de su título. A continuación tenemos una especie de blues tabernero con una armónica al más puro estilo dylaniano, que una vez más habla en clave de blues. Volvemos a 1981 y la canción se llama “No use running from the blues”.


En la séptima canción nos vamos directamente a 1978, otra vez NYC, y esta vez encontramos una delicia sedosa para los oídos, para los poros de la piel, para abrirlos en canal, dejarse atravesar por las melodiosas sensaciones de la guitarra acústica de Steve; aquí tenemos guitarra acústica, armónica, una mandolina excepcional, una acordeón que no se sabe quién la toca y una percusión manual de caja de guitarra, muy efectiva para resbalarnos dentro de “The Oil Song (original version)” – toda una gozada para no cansarse…


El octavo tema –Down by the Sally Gardens-, que es emocionante a más no poder, un tema a capela de Steve Forbert con su voz y guitarra y solamente acompañado por Paul Errico en la acordeón; una canción que emana sensaciones de viejos trovadores y es como si arrancara de la nada para clavarse en nuestra alma como el mejor de los whiskeys; la voz de Steve se quiebra y provoca en el escuchante una emoción difícil de explicar.


Un rockero no puede limitarse a hacer rock and roll, y Steve Forbert no hace exactamente rock and roll; funde los sonidos del rock clásico con los guardianes de las canciones ancestrales, que somos todos. En la siguiente canción –Young guitar days (demo)- Forbert deja que fluyan los ritmos negros e incluye sección de vientos.


Seguimos con 3 temas grabados el 24 de noviembre de 1979, y hay dos temas fundamentales dentro de la discografía de Steve Forbert. Uno es “Romeo’s Tune”, que siempre me ha recordado a “Like a Rolling Stone”, tiene ese desarrollo largo y elaborado con multitud de instrumentación, elegante y profundamente americano, con esa mezcla entre dura-agridulce, tema de los emocionales y directos para el público masivo. El tema “Grand Central Station” también cumple ese rol de canción para masas, esa voz quejumbrosa de Steve otra vez preside el escenario de Boston de este año 1979. Para acabar con las canciones en directo, tenemos un tema vacilón que se llama “Oh Camille”, con un curioso juego de guitarra acústica y armónica, acompañado magistralmente por Paul Errico.


La siguiente canción es una lección de añoranzas del típico hombre del rock and roll, que suele vivir el músico cuando va de una ciudad a otra, y conoce gente, la gente le conoce a él, la gente escucha su música, la gente baila con su música, la gente apunta su nombre y compra su vinilo en la tienda o se lo compra a él directamente y acto seguido ya ha conseguido su nuevo trofeo con el vinilo firmado. Reminiscencias de Bo Didley y ciudades de Estados Unidos, Costa Este y Oeste.


Continuando con el viaje del pobre músico que ensaya en la furgoneta una nueva canción; esa es la sensación que da esta canción; inmediata, y tan inmediata que está grabada en un motel, en la habitación 286 en algún sitio de los Estados Unidos de América.


El disco acaba con la niña bonita, la canción “Comedy heights”; que curiosamente me recuerda una balada de Rod Stewart donde los músicos son Steve Forbert a la voz y teclados, Clay Barnes a todas las guitarras y bajo, Mike Pollock en la batería y un anónimo en los sintetizadores. Un broche de oro para acabar con un disco redondo, y no precisamente en su forma geométrica.


Si todavía no conoces a Steve Forbert, no sé a qué estás esperando. Es uno de esos descubrimientos que pueden cambiarte la vida y hacértela más llevadera. Yo siempre lo tengo a mano. Espero que tú también lo tengas a mano en breves.



viernes, 18 de septiembre de 2009

LEONARD COHEN EN EL BEC DE BARACALDO 20090917 - La avalancha del sonido...

Me recordaba a uno de aquellos festivales de música para gente entendida que tanto se daba en los años setenta, sólo que en este caso era en nuestros días, un montón de gente de 40, 50, ó hasta 60 años para arriba moviendo el esqueleto al compás de las cajas de ritmos del doctor house. Un montón de libros de filosofía, poesía y narrativa alternativa, faltaron en la tienda oficial de la gira más larga del mundo…


Una gira llena de cambios ilógicos, un día me vengo a España y otro día me voy a Siberia; un día me voy a Brasil y otra a la Alaska; otro día me voy a Australia y otro me voy a cualquier estado de la costa Oeste de los Estados Unidos. En un mundo globalizado, según me han dicho, todo está al alcance de nuestra mano. Hasta Leonard Cohen está a nuestro alcance. El día 17 de septiembre de 2009 se recordará como el día que un hombre de casi 75 por cumplir, se atreve a hacer más de 3 horas de concierto. Todo un fenómeno mediático, toda una leyenda, todo un portento de la antigua forma de entender la música nos visitó este día tan señalado.


En cuanto al sitio, siempre he dicho lo mismo de este tipo de sitios, es muy difícil sonorizar espacios tan grandes como éste, pero The Who en este incomparable lugar tuvieron un sonido impecable; Leonard Cohen fue otro de esos casos, pero la única pega que le pongo, y creo que muy importante, es el volumen del concierto, que cuando aplaudía la gente o coreaba sus canciones o daba palmadas, no se oía nada más que al bendito público, un público anclado a sus sillas por más de dos horas y media, y que ya tras ese momento tranquilo decidió que había que dar a Leonard un homenaje como se merece. Un señor de 75 años que esté de pie más de 3 horas en un escenario, tiene su mérito.


No nos podemos quejar para nada del repertorio, a falta de volumen, muchos temas. A falta de pan buenas son tortas, dicen los sabios; y qué razón tienen… Un primer pase tranquilito, bastante tranquilito diría yo, con todo clásicos, tuvimos al Leonard Cohen judío, tuvimos el Leonard Cohen bohemio, tuvimos al Leonard Cohen picante, tuvimos miles de Leonard Cohens juntos en un concierto. Y repito, un señor de 75 años con ganas de ganarse la jubilación tras su incidente con su agente comercial y compañera que se adueñó de todas sus ganancias mientras él estaba tranquilamente descansando su espíritu en el monte Baldy al Sur de California donde se dedicó a cocinar para su maestro espiritual Sashaki Roshi quien le instruyó para ser monje Zen con el nombre de Jikan (el silencioso) –esto parece una premonición por la avalancha de sonido que tuvimos que soportar, silencio que hay mucho ruido señores y señoras-.


Fue notoria la querencia de Cohen por su disco “I’m Your Man”, del que sólo se quedó sin tocar “Jazz Police”, de ocho temas, siete; y es que este disco es de lo mejorcito que tiene, cuando se apuntó a las nuevas tecnologías que dieron marcha a su música, acompañado siempre de las cantantes más guapas y eficientes, resaltar aquí temas como “Everybody knows”, “I Can’t Forget”, “I’m Your Man”, y para el broche final el obligado “First We Take Manhattan” y “Take This Waltz”, que fue uno de los momentos álgidos en los que la gente se vio abrigada por el misterio del judío errante.


Todo el mundo esperando la avalancha instrumental y no acababa de llegar, y quizá eso del Cohen silencioso era de verdad y todo. Empezamos a escuchar los primeros arpegios del “Avalanche” en un par de canciones, pero no materializó la mágica canción, y sonó “Suzanne” y otra del disco que interpretó fue la también obligada y triste canción –que a mí personalmente fue una de las que más me emocionaron, que es “Famous Blue Raincoat”-. Otro de los grandes temas que por supuesto no podía faltar es “Hallelujah”.


Temas lentos, melancólicos, poéticos, aterciopelados, acaramelados y amargos, son los que han dado a Leonard Cohen esa fama de ángel exterminador de las buenas obras; y es que él lo decía, cuanto peor van las cosas en el mundo, para mí mejor. Es un profesional del buen estar y del buen tratar a la gente. Y por supuesto, hablar del grupo que lleva en esta gira que es de auténtico lujo, entre otros tiene dos hermanitas –Charlie y Hattie Web, las soul sisters-, Sharon Robinson destacada corista de Diana Ross y un sinfín de prodigiosos músicos que fueron desfilando, saltando y quitándose la gorra ante el Cohen con sombrero de joyero judío de Nueva York. Todavía se me pone la piel de gallina recordando algunos temas y sintiendo ese ambiente mesiánico que había… Pero fue tanto el repertorio que no me puedo olvidar, no me puedo olvidar, pero no recuerdo el qué…


Una torre de canciones interminables, que fueron un regalo. Un torrente de sonidos sin un volumen adecuado; pero al menos me quedo con que el vejete de 75 años de signo Virgo, hace honor a su signo –creativos, introspectivos y maniáticos-.


Un vasito de cava te podías tomar por 4 €, la caña a 2,60€ y el cachis a 7,50€, las camisetas con el signo coheniano de los dos corazones formando una estrella de 6 puntas a precio de 30 €, algún DVD a 20€, insignias metálicas a 6€ y un montón de regalitos que teniendo ganas de gastar podías adquirir sin ningún problema. Sillas nuevas que olían a nuevo petróleo recién refinado mezclado con resinas, unos asientos puestos malamente con lo único que podías ver es cabezas moviéndose caóticamente y a descompás; problema que con un buen entramado de mecanotubo y unas sillas en pendiente para evitar esto.


Por lo demás, nada por mi parte. Todo mi respeto a un señor que lleva acompañándome desde que le descubrí en la tele en el 1987 con aquel disco de cantautor-house-fatalismo, llamado “I’m Your Man”, que tenía una marcha del copón. He vuelto a desempolvar mis discos apilados en una estantería y he sacado los otros 3 que completan mi colección en cedé, que son “New Skin For The Old Ceremony”, “Death Of A Ladies’ Man” y el magnífico “Songs Of Love And Hate”, que es mi favorito sin duda.



sábado, 12 de septiembre de 2009

IZAR HERRÁN EN DORIAN 20090911


Cuando nos quedamos solos en una habitación tenemos miedo, y más si nos quedamos a oscuras con la sola presencia de los espíritus de esa habitación. Con un concierto pasa igual, tenemos siempre la incertidumbre de que algo salga mal. Y efectivamente algo sale mal, a veces; y casualmente a veces, se crean un cúmulo de causalidades y casualidades que nos hacen pensar que no estamos solos en este mundo de materialismo.


http://www.goear.com/listen/8881f9e/Spirits-In-The-Material-World--the-police

Tema: Spirits in the material World de Police.


El caso es que Izar Herrán ha tenido la mala suerte, o la buena suerte, según se vea, de quedarse sola en el escenario y llenar todos los espacios vacíos que han quedado tras la marcha de su compañero de dúo en Blue Bayou. Todavía figuraba en el cartel el nombre de Blue Bayou, con un colorido ciánico en él, Izar aparecía como es, un ángel, guapa, ojos grandes, voz angelical, poderosa voz; me llegaron a comentar en el público que es una persona que atrapa con su sola presencia, no puedes dejar de mirarla cuando toca temas de Jewel, Eva Cassidy, Bruce Springsteen, Linda Ronstand, y una infinidad de talentos de la música americana o típicamente americana que conocemos.


Hay más casos en el cine, en la vida, y en cualquier otra disciplina, en los que ser previsor te evita más de un disgusto. Harry el Sucio hizo creer a su víctima en la primera escena que tenía una bala en la recámara, pero como se creía superior le hizo creer que la tenía, y al final descargó la bala imaginaria sobre el negro delincuente que estaba en el suelo. Cuando vas a la montaña te llevas ropa de abrigo, calcetines de más, unas botas adecuadas para evitar torceduras; aunque muchas veces no se lleve, siempre jugamos con ese factor sorpresa de que nos pueda coger la tormenta justo en la cumbre.


Izar, hasta ahora siempre iba con lo puesto, esa guitarra acústica de colores tan bonitos y cálidos, sus seis cuerdas puestas, y nada más que la funda del instrumento para tapar las posibles imperfecciones de una cuerda nueva o una cuerda usada y castigada por las temperaturas; también hay que tener en cuenta eso. Los aparatos cuando se quedan parados largo rato, suelen estropearse; y suelen tener espíritus burlones dentro que nos chafan en el momento más oportuno.


A Izar se le rompió una cuerda en la segunda canción del espectáculo, y se paró de momento, durante unos veinte minutos, hasta que un amable compañero músico que suele frecuentar el Dorian, tuvo la genial idea de bajar una cuerda de su casa, y Adolfo, un buen amigo del Residence, y que es seguidor habitual de Izar y sus proyectos, le ayudó a poner la cuerda en su sitio y templarla como es debido. Hasta que la cuerda se asienta se suele desafinar un puntito, que le dio un puntito de locura al concierto.


He visto pocas veces brillar tanto los ojos de Izar como en este concierto. Me ha emocionado mucho que se haya recuperado así de las vicisitudes de un concierto y nos haya dado su mejor concierto desde que la llevo viendo. No conozco muy bien los motivos de la separación de Blue Bayou, pero sí creo que va a formar un grupo de música folk-blues de músicos buenísimos. Uno de esos grupos como The Band, para recuperar la emoción por vivir y escuchar verdadera música.


Hay un nuevo revólver en la ciudad de Bilbao, viene de un pueblo cercano –Llodio- y se maneja muy bien con el envaine y desenvaine como John Wayne. Sus mejores armas, son su guitarra, su voz y su magnetismo. En su funda lleva bordado con letras de oro “Izar Herrán”, y pertenece a la banda “Blue Bayou”.


http://www.youtube.com/watch?v=T5Xl0Qry-hA

Tema: Bang Bang (my baby shot me down) de Nancy Sinatra.


Y haz caso a tu doctor: llévate un juego de cuerdas completo, o al menos llévate las cuerdas que más se rompen; o simplemente llévate otra guitarra encima, afinada y todo. Yo personalmente cuando salgo de casa con mi cámara, no suelo salir sin las pilas cargadas y tarjetas de memoria disponibles para ser llenadas, incluso así, puede haber problemas; pero que no se diga que no vamos preparados para la batalla.


Era 11 de septiembre de 2009, viernes y hacía 8 años que las torres gemelas habían caído, es el día de Cataluña también; son dos posibilidades -1 te salen bien las cosas- y -1 te salen mal las cosas-. Pero de todas formas salieron muy bien gracias a tu buen hacer y gracias también a que hipnotizaste al público con tus encantos musicales.



sábado, 4 de julio de 2009

MICHEL CAMILO TRIO en Getxo Jazz 2009 (20090703)


Dicen que el piano es un instrumento de percusión, más exactamente es una mezcla de un instrumento de cuerda con percusión aplicada y bastante complicado de tocar, las notas están preestablecidas y debe estar afinado, si no, no sonará bien. Se puede tocar con los pies, con la cabeza, con el culo, y cáspita, se puede tocar con las manos. En los cánones de las buenas conductas pianísticas, el piano lo tocan grandes virtuosos, muchos de ellos de la música clásica y también la orientación al jazz es otra disciplina a tener en cuenta.


Michel Camilo es uno de esos pianistas capaz de comenzar de forma salvaje y tener a la gente comiendo de su mano, puede hacer un tema lento y hacer llorar con esos silencios y largos tan tristes a lo Coltrane y a lo Miles. Parecía que Michel Camilo conocía muy bien este escenario rodeado de una carpa blanca, buena organización, no dejando pasar ningún objeto peligroso, la única pega que le pongo es que no había bar dentro del recinto, y para ver jazz, por lo menos para mí, me hace falta tener una buena copa en la mano para disfrutar del mágico momento de las teclas percutidas.


Acompañado de dos excelentes músicos, maestros de ceremonias y maestros reposteros del mejor jazz fusión, jazz latino, o como lo quieran llamar, lo cierto es que el esfuerzo para el bolsillo con 25 €, para sacar una entrada BBK, ha merecido la pena, y con creces; se notaba que tenía ganado al público desde un inicio. Es curioso cómo la gente a veces no es tonta y sabe apreciar un músico de verdad.


Pecando a veces de bruto dando candela a diestro y siniestro a las blancas y negras, Michel se comunicaba con sonrisas con su contrabajista, y en cada nota vital ponían ese toque personal y latino a todo lo que hacían. En cuanto al baterista, todo un virtuoso de los timbales, platos, caja y bombo, delicado cuando se requería y extremadamente agresivo en los momentos álgidos del concierto.


El concierto comenzó con un tema exultante de ritmo y lleno de energía; fue presentar a Michel Camilo Trío y arrancar en aplausos el respetuoso público que allí se daba cita. La verdad que no se puede empezar con tanta energía y sacar del congelador al público; eso es un logro, y Michel Camilo es un astro del jazz-latino y de la música universal en general, un virtuoso, compositor y ante todo humilde. Trabajo es la palabra, horas de trabajo es el factor de tiempo, y toneladas de amor en todo lo que toca.


Siguiendo con la misión de poner los puntos sobre las íes, poniendo el dedo en la llaga, cogiendo al toro por los cuernos, y no soltando la capota sobre un ruedo lleno de flores olorosas, Michel Camilo no se cansa de hacer ejercicios de dedos con las teclas de notas puras y tocando el ébano entre todas las notas que como balas se clavaban en los tímpanos, el cerebro humano no acaba de digerir el sonido incesante del mejor jazz latino. Todo un lujo poder sentir en propias carnes este lujazo musical, para luego ir a la jam session en otra taberna donde se juntan todos los doctos en esta difícil disciplina; allí estaba el teclista de Cherry Boopers, los más osados blueseros de las noches de jam de Residence Yahvé Mediavilla e Israel Santamaría, había un montón de conocidos, desconocidos por conocer, y conocedores de lo desconocido. Se puede decir que allí descubrimos el verdadero sentido del jazz: el poder de emocionar.


Un buen amigo fotógrafo fue compañero de batallas durante toda la noche, y el plan se alargó hasta tarde. Un gazpacho Alvalle – toque andaluz, agua congelada para descongelar mientras duerme, pone el ventilador en su habitación para alejar ronquidos de su aita que ronca como un cochino cabrón, es lo que iba a hacer al día siguiente: es un buen plan para el fin de semana, toneladas de humo mezclados con punzantes cenizas en el aire, sonidos roncos surcando el aire y la frescura de la música en directo. Como diría Juan Claudio Cifuentes: esto es jazz entre amigos.