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martes, 20 de julio de 2010

CRISTINA MÁRQUEZ EN EL AURKI DE BILBAO (20100720)

Todas las decisiones que tomamos, sea consciente o inconscientemente tienen una consecuencia; y no, no me voy a poner a hablar sobre el karma, pero es que una llamada de teléfono me ha llevado a un bar que hacía un montón de tiempo al que no entraba desde que era un mozalbete, y ese bar se llama Aurki y está en Barrecalle del Casco Viejo de Bilbao, un bar remodelado para acoger conciertos diariamente, y eso me ha llegado.

En este caso, la llamada que hice podría ser una historia de Jorge Drexler, esa canción de que cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da… Pero tenía pensado ir a ver a Jackie Revlon y Tano Jao en lo que se presumía un concierto vibrante, pero los chicos de apoyo de la diva aparecieron por allí con urgencia para recoger los amplificadores e irse con bastante prisa por razones que desconozco.

El caso es que apareció por allí una sevillana jovencita con ojos grandes como agua limpia de río y muy guapa, es decir, una de esas miradas que no te dejan indiferente, te traspasa y finalmente ese agua limpia se acaba por calmar. Sus canciones hablan sobre todo de amor, amor, amor y follar; todo muy sincero, aunque tratado de una manera que nos hace desmitificar todo esto. Muy interesantes sus reflexiones.

Su viaje de hippie veraniega por tierras europeas, y esas casualidades de la vida que nos traen un ángel fugaz a tierras vascas, gracias a que hay músicos por todas partes, y en Bilbao no iba a ser menos… Otra cosa es que se conozcan lo suficiente y se valoren. Con una cantautora sevillana no iba a ser menos. Desgraciadamente el dicho de “no tires perlas a los cerdos que te las pisarán”, se hace realidad con ciertas actitudes de el típico energúmeno que existe en todos los bares de cada ciudad; el borracho de turno, el pesado de turno, el mamón que se cree que él es el único que está en posesión de la verdad, o ese otro individuo que engloba a todos estos y lo lleva en la propia sangre, que es el desconsiderado que se pone a hablar cuando todos los que están viendo un concierto quieren escuchar a esa persona que está poniendo todo lo mejor que lleva dentro.

He buscado en youtube vídeos de ella y he encontrado algo, y hay comentarios para todo, lo que quiere decir que no deja indiferente y eso es lo mejor que le puede pasar a un artista. No os he presentado a una personalidad que a mi entender no tiene nada que ver con Bebe, cantante que a mí personalmente no me gusta nada. Cristina Márquez es posible que esté comenzando una carrera musical, que esté verde en ciertos puntos, la juventud bendita juventud, qué gusto da sentirla; y es que eso es lo que me gusta en esta clase de música, que las cosas fluyan y sean naturales y no fingidas como muchos cantautores. Todo artista tiene en su interior historias que existen, historias que no existen pero que igualmente podrían existir, e historias que son mitad realidad y mitad ficción. Pero la honestidad es lo mejor.

Sé lo que cuesta actuar en público, porque yo he actuado en público, sé lo que cuesta grabar música y primero crearla y sé lo que cuesta que te hagan caso, pero el mundo es implacable, y tan pronto se conoce a alguien como se le olvida. Por eso tengo en mis manos una maqueta grabada con todo el amor del mundo, ni siquiera tiene carátula; un papel verde me ha servido de funda, pero eso me sirve para acordarme de otro de esos cantantes que graba maquetas para difundir su mensaje.

Hubo ciertos problemas técnicos con la guitarra acústica, problemas de comunicación con la gente que tiene el oído en el culo; menos mal que allí estaba el explosivo cantante, guitarrista, autor y actor –S.O.S.- que yo le diría que “Sos único pibe”. Hace teatro musical y eso me pareció el complemento perfecto para ese ambiente hippie que hay en este bar.

Lo dicho, me quedo con la música, las buenas acciones y no las buenas palabras, y las verdades. Comprendo muy bien a Cristina cuando afirma que se le ocurren canciones gracias a un tema cotidiano, porque a mí me pasa continuamente con la fotografía. Es lo que llaman inspiración. Lo dicho, un placer conocerte guapa.

martes, 29 de junio de 2010

AC/DC EN LA CATEDRAL DEL ROCK 20100628












Ni Robert Johnson, ni Mick Jagger, ni Jimmy Page. Los AC-DC han hecho un pacto con el diablo. Y es que por ellos no pasa el tiempo. Es una verdadera maravilla ver cómo se mueven en el escenario, Angus Young sigue igual de joven con su pantalón de High-School, Brian Wilson sigue en forma, o eso parece a juzgar por su cara, no por su voz. En cuanto al sonido de San Mamés, bastante pobre por cierto, suplido por los decibelios emitidos por los miles de personas que petaban el campo de fútbol, en pista se rebasaba el aforo claramente, y seguramente la gente de la grada viera mejor todo el concierto.

Los banderines de enganche eran los surtidores de cerveza, y uno tenía que guiarse por esos banderines para no perderse con la cantidad de enloquecida gente que había. Justo antes del concierto en Pozas la gente se agolpaba en las aceras y no había manera de abrirse paso, nada más que por la carretera. Un montón de gente vestida con las camisetas de la gira del último álbum “Black Ice”, también un cantidad de gente con la típica gorra del cantante –ya clásica-, la gorra de Angus Young con el logo de la corriente alterna-corriente continua –Electricidad macho- ¡¡¡¡Viva Angus!!!!

Otra cosa reseñable y no muy honrosa por la parte que le toca a la organización, es que sólo faltaba un hierro ardiendo para ir poniendo la marca de las campanas del infierno en el cachete; pero viéndolo de otra forma así debe ser, porque para controlar a toda la marabunta andante que allí se agolpaba, era necesario.

Posiblemente no volveremos a ver a AC/DC por Bilbao, pero a buen seguro que han dejado un gran recuerdo ante una audiencia entregada totalmente a este grupo incombustible. De no ser por las pantallas colocadas estratégicamente a ambos lados no nos habríamos enterado de nada; y es que con la cantidad de maromos engorilados que no paraban de gritar, botar, cantar todas las canciones míticas como es Hell Bells, Thunderstruck, Highway To Hell, Back In Black, la inevitable The Jack, High Voltage, y sin duda uno de los mejores momentos de la noche fue Whole Lotta Rosie, que es cuando sacan a la gran muñeca hinchable llamada Rosie.

Otro punto negativo eran los vasos de plástico que no estaban preparados para aguantar líquido ni hielo, al rato de estar con el cachi en la mano empezaba a gotear por abajo. Otro problema bastante acuciante fueron las ganas de mear y el acceso al servicio que era un largo camino hacia el infierno. Todos los aficionados venidos de todas partes de España, de Europa, y una gran parte de Bilbao todos frotándose como perras en celo. Aficionadas guapas ligeritas de ropa, puestas encima de un chicarrón del Norte para saludar a los rockeros en la canción The Jack; uno de los momentos más picantes y bonitos que he visto en un concierto; esto es comunión y no lo de las iglesias.

Antes del concierto ya se habían acabado todas las existencias de cerveza en barril, y muchos bares tuvieron que tirar de botellines, cubatas y todo lo que hubiera. Ha sido un concierto de alta graduación alcohólica y también alta tensión en el ambiente, con alguna que otra pelea causada por el alcohol. Incontinencias urinarias, con las que se llenaban los cachis que se vaciaban, al día siguiente toda la ropa a la lavadora.

37.000 espectadores y unas ganas terribles de pasárselo bien, AC/DC que no hicieron ni un triste bis, un montón de heavies puesto de porros y litronas hasta las cejas, jubiletas, prejubiletas, abueletes, los nuevos rockeros del mañana se encontraron todos en San Mamés… For Those About To Rock ( We Salute You ) Amén.

viernes, 23 de abril de 2010

EN COMPAÑÍA DE UN GRANDE











NICK GARRIE EN RESIDENCE CAFÉ 20100422

Corta fue su pasada por tierras vascas, y larga su vida musical. Más de cuarenta años le avalan. Su forma de entender la música ya no es de hoy. Hoy ya no hay este tipos de músicos románticos, que entendían la música como forma de expresión, que exteriorizaban lo más íntimo de su ser. Miento, hoy día también hay músicos del calado de Nick Garrie, como pueden ser los Radiohead, Wilco, Sigur Ros y alguno más que ahora no me viene a mi memoria.


La cosa fue más o menos sencilla. Me fui a tomar la copa de rigor, pasando por mi local favorito, el Residence de Bilbao, y me dijeron que la tarde-noche del 22 de abril, las cenizas del volcán islandés que tan raro nombre lleva, ha sido el “culpable” de tal milagro. Nick Garrie no ha podido volar para su tierra y ha tenido que quedarse aquí, para que unos cuantos amantes de la música pudiéramos apreciar el arte con mayúsculas.


Es un hombre humilde y que le gusta este mundo de la música. Se le ve en la cara el entusiasmo después de tantos sinsabores en su carrera. Su disco mítico y que tiene un valor altísimo dentro del coleccionismo mundial se llama “The nightmare of J.B. Stanislas”, que fue editado en 1969, y desafortunadamente se vio truncada su salida por la muerte del promotor del disco Lucien Morisse tras su suicidio, lamentablemente el proyecto se vio truncado, y la fortuna que podría haber tenido Nick Garrie, se fue corriente abajo hacia el mar, y perderse en las corrientes del underground.


Han sido algunos conciertos que he visto en Residence, afortunado por la suerte de haber pasado por allí en el momento preciso; momentos felices en mi vida fueron la llegada de Lisa Otey o el grupo moldavo Igrizcek a esta pequeña sala bilbaina que soporta estoica el paso de los años, las malas habladurías de los vecinos, denuncias por ruidos, y esa lucha absurda con el ayuntamiento de Bilbao que quiere que haya vida cultural en la capital vizcaina, y no comprenden que hay que fomentar este tipo de salas, donde lo bonito está en que el turista llegue a una ciudad donde lo imprevisible sea la seña de identidad.


Espacios vacíos, aires viciados, espacios áereos colapsados, momentos de crisis; mejor no pensar en ello y empaparse de buena música y sabiduría. Nick Garrie tiene todo eso; es un cantante que desprende creatividad y verdad. Leonard Cohen envidia muchas de sus canciones; por algo será.


http://www.myspace.com/nickgarrie

jueves, 25 de marzo de 2010

BLOODSHOT BILL & HEAVY TRASH (Azkena de Bilbao 20100325)

























La bestialidad o el bestialismo se han apoderado durante 3 jugosas horas de la Sala Azkena de Bilbao. El concierto ya prometía. Me enteré de que venía ese animal que se atusaba el pelo grasiento, aullaba como un coyote cabreado, se contoneaba como el Elvis más pornográfico, domina todos los palos del rock and roll como nadie, es heredero de los grandes destrozadores de los sonidos puros. Es un artífice guitarrero que viene de un planeta aparte: ese planeta es Canadá. Toca la guitarra eléctrica con reverberación, toca la batería, que consiste en un chaxton y un bombo, y cuenta con una voz exagerada y brutal.


Parecía que no iba a entrar nadie, pero según se iba acercando el momento en que ese gran clásico de Jon Spencer, encarnado esta vez en Heavy Trash, un grupazo capaz de mantener un ritmo frenético durante mucho tiempo. La propuesta no es muy diferente de la Explosión de Jon Spencer, la única diferencia es que ha incluido sonidos rockabillys a ese sonido ya de por sí bastardo y asqueroso. Un cabrón capaz de poner firmes a todos los locos de una sala como el Azkena: ése es Jon Spencer…


Un día no sabes muy bien cómo, ni dónde ni porqué, pero descubres a un tío bastante repelente a primera vista, que masca tabaco, bebe como un poseso una cerveza, da unas caladas largas a un cigarrillo y sobre una moqueta vieja pone el cigarro a medio apagar a que consuma un centímetro cuadrado de tela. Parece salido directamente de los 50’s; un tío sudado ya desde el principio y haciendo gala del más atroz de los rockandrolles. No deja ninguna opción al romanticismo. Canciones llenas de dobles sentidos, de sexo, y de locura sin fin. Tiene una forma de vocalizar como si viniera de las montañas del centro de Suiza, cantando una rola pueblerina. Y lo de la facilidad con que hace un ritmo rockabilly, ya es arena de otro costal…


Vamos a hablar de otros zumbados de la vida; vamos a hablar de Heavy Trash y su público, al que meto en el mismo saco. Los conciertos de Jon Spencer siempre son participativos y le gusta provocar al público con sus “yeahs”, sus “babys”, sus “c’mon”, y sus “crazy things”.

Me habían comentado de todo respecto a Heavy Trash. Un rockabilly con una gretch que sonaba a gloria bendita, llamado Matt Verta-Ray, que más bien parece el nombre de un superhéroe. Y el incombustible Jon Spencer, más conocido por sus paranoias sonoras de todo estilo. Mezclan de forma casi magistral dos músicas hermanas; se puede decir que hacen punky con rockabilly; se acompañan de un contrabajista de los buenos y un baterista que tiene un sentido del ritmo envidiable.


El concierto en principio empezó muy directo y potente, con canciones superaceleradas al principio y canciones de medio tiempo para descansar de tanto empujón y calor humano; entre achuchón y achuchón me hacía una foto y la verdad que he sacado más partido al amigo canadiense, que ya pondré mis fotos en mi portal de fotos, www.flickr.com/photos/eldoctorrober. En ciertos momentos se hizo bastante insoportable por el calor y el cansancio lógico de estar en una posición incómoda y con un montón de pesados de corta edad y otros no tanto que querían a toda costa estar al lado del gran héroe Jon Spencer para que les sacudieran una rociada de sudor procedente de su tupé.


La verdad que hay gente para todo, y un tío sacó una petaca de ¿whisky? ¿ron? ¿vodka? ¿babas?, y se lo ofreció a todo el grupo, que por supuesto no aceptaron, si hubiera sido Iggy Pop, por supuesto que sí acepta un poquito más de veneno. Es un misterio sin resolver que dejo para otros investigadores que estuvieron en el evento, como puede ser el incombustible Álvaro Brutus.


Es uno de esos conciertos que luego te repites a ti mismo: pues lo he pasado muy bien y me he cargado de energía, y eso ya es muy bueno.


Saludos, salud y mucho rockandroll.

www.myspace.com/heavytrash

www.myspace.com/bloodshotbill

domingo, 14 de marzo de 2010

ESPERA A QUE LA PRESA VENGA A TI... VENDRÁ... YA LO CREO QUE VENDRÁ...












Esperar la presa a que venga a ti, es el símil que se puede utilizar para esperar a que las presas vengan al reclamo de un objetivo de cámara de fotos, sea réflex, compacta digital o analógica. Un safari fotográfico improvisado puede ser esto: despertarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, desayunar, viajar en metro hasta una cercana población –en este caso Baracaldo-, o más conocido como ¡Baraka!


El día era lluvioso con menos o más intensidad, pero lluvioso al fin y al cabo; no había truenos, la tronada la llevábamos nosotros; para tener mucha suerte hay que abrir el tercer ojo, y más tarde el cuarto, aunque esto puede dar lugar a bromas pesadas y un poquito escatológicas.


Como llovía demasiado y encima el día se estaba tornando frío e inestable, nos decidimos calentar, yo con un carajillo y mi compañero con un coñá. Para un fotógrafo es bastante, sólo estar dentro de un bar al abrigo de 4 paredes y una calefacción calentita; no sólo hay luces y vasos, sino que también hay animalitos como perritos, unos revoltosos, otros somnolientos y sus dueños leyendo el As con avidez, como dice la canción… Bares qué lugares… Tan gratos para conversar.


Aún con lluvia, seguíamos retando a los elementos y nos pusimos verdaderamente manos a la obra, con el convencimiento de que a la esquina siguiente tendríamos otro bar… En Baracaldo hay vías de tren, edificios semiderruidos, ya cada vez menos; la parte nueva es una maravilla visualmente hablando… Y como ya he dicho hay bares, y tras hacer la última fotillo a algún incauto que pasaba por la calle tapándose con su paraguas, nos fuimos al siguiente bar… En este momento se estaba empezando a abrir el tercer ojo, gracias a toda la cafeína ingerida, junto con el efecto del rico marianito rojo y el rico coñá.


Hay algo innato en Baracaldo que lo caracteriza, y eso son sus gentes, tan “acogedoras” y tan “propias”. Había series de ladrillos de colores alineados de forma caótica en una tormenta de imágenes. El aura de Australia en un bar con un cocodrilo saliendo de la pared y un canguro esperando para recibirte. La historia la reescriben los reporteros de la imagen fresca y directa al mentón. Real como la vida misma.


Tras habernos avituallado con pinchos de toda clase, como es menester en cualquier localidad vizcaína, Don Quijote y Sancho Panza se dirigen a su próxima víctima, que no podría ser otra que las archiconocidas bolas de espejo que han colocado en el museo Guggenheim, con todas las posibilidades que ello implica con un 12x de zoom óptico.

Decidimos que ya era bastante frío el que estábamos chupando, y que se nos estaban poniendo las manos moradas y con poca movilidad y era hora de parar el carro, por lo menos por mi parte; otras personas no tienen límite, no más que otro límite de cuando el cuerpo te dice basta. Ya habían pasado 12 horas y el rally ya estaba llegando a su fin; subí a casa, dejé todos los bártulos, y ya tenía pensado de antemano que tenía que ver un concierto y no sabía bien cuál ir a ver. Por fin, me abrieron el cuarto ojo de pleno. Había un concierto de jazz cojonudísimo de Jackie Revlon con una banda maravillosa bastante rodada ya, por lo que pude ver. El concierto técnicamente más perfecto que he visto de Jackie, un sonido equilibrado, el sitio inmejorable, con un silencio sepulcral ante la diva más conocida de Bilbao. Una voz aterciopelada, un violín dialogando con Ella, un cajón haciendo las veces de percusión de escobillas pero con los muñones. Una guitarra y una guitarra de Estados Unidos y una voz para acompañar, y por último el hombre de los mil cachirulos y cuchufletas; esta vez bailando claqué con sus zapatos traídos de Inglaterra de importación; y el inevitable serrucho…


También en Indauchu, hay ciertas manías, modismos y formas de ser. Cuando acabó el concierto vino la fiesta del IMSERSO; los hoteles en España son así… Baile, música enlatada y cócteles de color rosa. Grandes éxitos del batzoki de hoy y de ayer, la lucha por sobrevivir en Indauchu con tanto estirado se hace imposible de soportar, sin antes de despedirnos de todos los músicos y dejar atrás a tanta gente con el jersey encima de los hombros; de estos que ven la lucha obrera como una extravagancia típica de antes de la Guerra Civil. En fin, otro día de fotones… Fotos de verdad.


http://es.wikipedia.org/wiki/Fotón