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domingo, 27 de octubre de 2013

!!! CHK CHK CHK !!! EN ANTZOKI DE BILBAO 20131026





Después de ver la película “Atraco A Las 6”, decidí tomar unas cervezas y una pizza entera (champi, jamón, cebolla y algún que otro tropezón) y un café solo con doble carga de esos que caen gota a gota. Tenemos plan!!! Pronuncien conmigo: Chk Chk Chk!!!


Pudo ser que la luna con sus rayos gamma atrapados dentro de sus cráteres nos enviara a unos genios de los ritmos. El caso es que todavía estoy con el ritmo en el cerebro y en el cuerpo; sí, creo que es la luna y sus rayos mágicos. Los sudores son efectos secundarios de una noche llena de color en movimiento.


El concierto que vi ayer en el Antzoki no es nada habitual. Es la primera vez que veía a los de los 3 caracteres raros en forma de admiración, y es lo que siento al verles en directo, una admiración por su forma de meterse al público en el bolsillo, aún costando 22 eurillos y la corta actuación. Sé que el cantante se mueve mucho y suda mucho, pero es de buen cristiano salir a hacer por lo menos un bis. Pero como no hablamos de cristianos, sino de paganos, puedo entender que el caos musical y de movimiento terminara de repente.


Como ya he dicho anteriormente es la primera vez que veía a estos magos del ritmo. Rebuscando en una tienda de discos, encontré una portada de colores enlazados como si de una madeja de hilos de colores se tratara. Y me llamó poderosamente la atención. Fue como una revelación escuchar esos ritmos tocados por instrumentos y no por una máquina. Lo que me gusta de los !!! es su manera de atrapar con el sonido e implicar al público.


No se me olvidará la manera de moverse de un lado a otro, meterse entre el público, frotarse con todos, implicarse locamente con esos ritmos diabólicos que nos llevan directamente a los aquelarres. Las escaleras del Antzoki estaban llenas de grupis bailando y haciendo el pasillo a Nic Offer. 


Hubo una cosa que me llamó la atención: fueron los calzoncillos del pavo en cuestión, me pareció ver la portada del disco “Some Girls” de Rolling Stones, y sí, vi bien, estaban uno a uno los miembros travestidos de los Rolling en esta portada tan famosa. Circularon todo tipo de prendas entre el público, desde un calzoncillo de repuesto, toallas, pantalones dorados; hubo un espontáneo que hizo el alterego de Nic Offer. Se intercambiaron pantalón y gayumbo y a darlo todo.


El concierto de ayer es de los que te dejan una sensación de movimiento interno, y unas ganas de volverles a ver otra vez en un escenario. Son buenísimos y los recomiendo a cualquiera que le guste la música de baile buena, sin ruidos excesivos, esto es funk, psicodelia y un viaje por la mente a toda velocidad. Chk Chk Chk son muy grandes.

viernes, 26 de julio de 2013

THE PROFESSOR EN EVIDENCE CAFÉ TEATRO 20130725










Si piensas que enseñar a bailar, y quieres escuchar buen rock and roll, creo que acabas de conocer al profesor, si piensas que rockandrollear es sólo para personas con tupé, estás equivocado; si piensas que los buenos profesores no existen, no llames a Iker Jiménez para buscarlo, lo tuviste en Bilbao, en tu ciudad, vino de Nueva York a hacernos felices macho… Y tú estabas en una asquerosa caravana cociéndote de calor para ir a Benidorm. Sí, era Bilbao, llovía, era fiesta, la calle estaba desierta, pero allí estaba un tío con un megáfono, el hombre más animoso que he visto sobre un escenario. (Él es el profesor... Macho…) Así que ten cuidado con lo que dices de Elvis Presley, de Little Richard, de Chuck Berry, cuidado con lo que dices de Jim Morrison, o incluso de John Lennon, o te aconsejo seriamente que te vayas a ver a Bustamante poner ladrillos, o te vayas a decir unos “yeahs” con Julio Iglesias.

Con lentejuelas, unas gafas de Bono en una cumbre revolucionaria de irlandeses libertarios, un sombrero de trilero, una pinta de músico de salón con sinvergüenzas haciendo trampas debajo de la mesa; las cartas estaban marcadas, esa noche lo íbamos a pasar bien, aunque todos estuvieran en Benidorm, nosotros estábamos en Coney Island Baby…

Plantado en una silla, con dos pedales en cada pie, en un pie una caja y en el otro un bombo, un megáfono para dar las gracias y para gritar cosas locas, una voz cascada, un muñequito con cara encendida y cuernos, un demonio que hablaba en un saco, una bandera de Estados Unidos para secarse los sudores etílicos. Con una simpatía fuera de los parámetros musicales al uso; lo suyo es amor por la profesión, de ahí su nombre… Es el profesor tíos…

Su música es caliente, y hace en directo temas clásicos que todo el mundo ha escuchado alguna vez, y otros escuchamos “la gran música” recordando a Ray Charles con “What’d I Say”, “Good Golly Miss Molly” de Little Richard, “Little Queenie” o “Roll Over Bethoven” de Chuck Berry, o “Rock Around The Clock” de Bill Halley & The Comets, “Long Tall Sally” de Little Richard o The Beatles o The Kinks o The Professor; estoy seguro de que podría haber tocado más clásicos sin despeinarse ni perder ese desparpajo que nos robó ese corazón de rock and roll que tenemos.

Pero el momento verdaderamente especial, es cuando dijo que pidiéramos una canción cada uno, no recuerdo muy bien cuáles eran las demás, pero la mía me vino como un rayo de luz desde una cocina caliente, “Soul Kitchen” de The Doors fue la que pedí, y mis deseos se hicieron realidad, complacido quedé, y durante unos tres minutos fui feliz.

viernes, 19 de julio de 2013

NEIL YOUNG EN BIG FESTIVAL DE BIARRITZ 20130718



Al principio decíamos que el Big Festival era un festival pequeño, pero nada más lejos de la realidad. Es pequeño en relación con otros festivales, en cuanto a dimensiones y organización, pero sólo por el cartel ha valido la pena. Llegamos a eso de las seis y media pasadas para aparcar con el coche, pero la odisea de entrar en estos festivales es grande. Colas enormes, mucha vuelta para entrar, cacheo de pertenencias, comprobación de entradas y siempre te entran ganas de mear en ese momento de tensión, y sí, ya estamos aquí, hemos llegado, hey, pero me han dicho que Neil Young y los Crazy Horse no tocan hasta las once… Bueno, con los dos grupos que vimos no nos aburrimos en absoluto. Jonathan Wilson es un grupo de folk psicodélico muy recomendable, que cambian de registro con facilidad y tienen muchas tablas en el escenario. Y Gary Clark Jr. es todo un descubrimiento, ya tengo un músico más para mi colección de talentos. Es algo así como una mezcla de Ten Years After con Taj Mahal con toques de Prince, es un guitarrista excepcional. Quien no lo conozca, por favor, que no le pierda la pista.

Vamos con lo interesante de la velada, ese momento mágico que todos esperábamos desde hacía meses. Yo tenía la entrada hacía 3 meses, porque entre otras cosas nunca había visto a Neil Young con Crazy Horse, y esto es algo que no puedes dejar para otra ocasión, porque no sabes cuándo les vas a volver a ver.

Había quinielas entre los compañeros, sobre qué tema sería el primero en tocar, nadie lo tenía claro, excepto una persona que conoce al dedillo la manera explosiva de empezar los conciertos del caballo loco. Remontándonos al “Raged Glory” de 1991, sonó uno de esos temas que haces que ames a los Crazy Horse sobre todos los grupos; sublime comienzo, me puso los pelos de punta, y una exaltación de alegría, tensión y fuego interior brotó de mí. “Love And Only Love” fue el primer tema para arrancar un aplauso en todo el estadio Aguilera de Biarritz.

Todos tenemos un tema que nos encanta que toquen en un concierto de Neil Young, pero la discografía es muy extensa, así que si no toca alguna es lógico. La mía es “Like A Hurricane”, que al final no sonó. Pero sí lo hizo la canción favorita de mi compañero Mark –“Powderfinger”- del “Rust Never Sleeps” (1979). Y a falta de “Cinamon Girl”, el tema que más se parece es “Psychedelic Pill” del último disco con el mismo nombre. La explosión es mayúscula, el ambiente se caldea más y más… Y me viene a la cabeza el “Driftin’ Back” del último disco y ya lo estaba saboreando, pero en un concierto de Neil Young puedes encontrarte con muchas sorpresas.

Hubo un parón para que Neil cogiera su acústica y la acompañara con su armónica. Cuando sonó “Heart Of Gold” fue un momento emotivo y de saltarse las lágrimas. Todos esperábamos “Old Man” o “The Needle And The Damage Done”, pero salió con una canción del mismísimo Dylan, “Blowin’ In The Wind”, todo un clásico que arrancó un gran aplauso del público, y fue un momento de comunión con la gente. Y como todas las mañanas siempre vuelve el Sol, fue entonces cuando tocaron una de las canciones más bonitas del último disco “Ramada Inn”, fue una versión envolvente por momentos, creí notar la presencia de Jimi Hendrix, y la presencia de nuestro amigo Óscar Alberdi fallecido hace poco.

Después de ese momento de concentración revivalera, con el “No Rain” de Woodstock sonando como fondo al final de una de las canciones, llegó la tormenta eléctrica de verdad, “Rockin’ In The Free World” fue la hostia con patatas. Ese inicio de canción super machacón, fue una catarsis de dimensiones bíblicas, la gente saltaba, se volvía loca, cantaba el estribillo a viva voz, no hay palabras para este momento. Y cuando creíamos que iba a tocar el “Satisfaction” de Rolling Stones, era un error, porque en directo suelen empezar con un riff parecido el inicio de “Mr. Soul”, una de las canciones más antiguas del repertorio de Neil Young cuando tocaba con Buffalo Springfield, sonaba machacona, pesada, bestial…

Y si querías algo para acabar, Neil te lo da, no hay concesiones, el público le quiere por eso, lo da todo, se juntan en círculo en el escenario, aunque sea un escenario enorme, ellos hacen piña para hacer ese momento de catarsis eléctrica. Es cuando suena “Hey Hey, My My” (Into The Black), aunque Neil mezcló la letra de la versión acústica “My My, Hey Hey”, él se reía porque era consciente de lo que hacía. No se olvidó de Johnny Rotten, y eso de que es mejor arder que consumirse lentamente…


Neil Young tiene un corazón de oro, un cuerpo de acero y un espíritu titánico e indómito. No se doblega ante nada. Es la emoción hecha electricidad, sus canciones antiguas junto con sus canciones más nuevas, hacen del espectáculo de Neil Young algo que está al alcance de pocos artistas. Crazy Horse son respetados gracias a esa manera de entregarse a la música y a su público. Neil Young, Poncho Sampedro, Ralph Molina y Billy Talbot son el rock and roll vivo. La música no muere, solo se transforma. Fue hermoso y lo recordaré siempre.

domingo, 28 de abril de 2013

GUADALUPE PLATA EN SALA AZKENA BILBAO 20130427



Hay días en que ver un concierto es toda una experiencia religiosa. Los Guadalupe Plata tienen nombre religioso, nombre de virgen. Son de Jaén y tienen la capacidad de ponerte el vello de punta del principio hasta el final de sus conciertos. Es un trío que tocan: batería, guitarra y diferentes líneas de bajo.

Es curioso el efecto creado por Guadalupe Plata, ha sido una historia de boca a boca, la gente ha ido diciendo lo buenos que son en directo; a través de internet en los vídeos colgados en youtube, se han ido ganando una fama de golfos sucios, adeptos a los malos ambientes.

Tienen tres clases de sonido: uno lento, uno templado a medio tiempo y el otro anfetamínico. Su sonido es cavernoso y muy oscuro. Tienen líneas de bajo que me recuerdan a The Doors en directo, el músico de blues más parecido a ellos es Hound Dog Taylor, pero lo que les diferencia es ese poso andaluz que tienen en su música mística. Unas letras obsesivas y primitivas; de unos acordes de alambre de espino, pasan a la rapidez de una bala, hasta hacer que la gente se vuelva completamente loca. Los temas recurrentes del blues: el amor no correspondido, la muerte, la desdicha de vivir jodido, todo esto lo unen de una manera que atrapan al que los ve desde el minuto cero hasta el minuto final, sin descanso, sin final, sin piedad, sin sutilezas, nos dan en la cara con esa descarga eléctrica anfetamínica.

Canciones como “Rata” o “Milana” son esos temas que te ponen firme y con la sensación eléctrica desde los talones hasta la nuca, el cerebro se contrae con los watios sordos y el corazón se expande; canciones como “Jesús Está Llorando” apelan a sus raíces andaluzas y por ende profundamente religiosas, la estructura de muchas de ellas fusionan el blues más salvaje con las estructuras de marchas de Semana Santa.

Estoy muy emocionado después de ver a estos bestias del escenario, peleas incluidas y mucha enajenación mental, caos, desorden, alcohol y sudores… Esto es lo que escribía en mi muro de facebook esta mañana al levantarme:

"Increíbles ayer los Guadalupe Plata; un trío de Jaén vinieron a traernos los sonidos cavernarios del blues desde una ciudad del Sur de España, los ritmos frenéticos, la gente moviéndose como loca, alguna que otra pelea de gente que no sabe divertirse sin liarla; Hound Dog Taylor en estado puro, el blues sucio en su versión más cruda.

Cadenas, sudores, tierra de cementerio y la novia cadáver saliendo desde los mismísimos infiernos para bailar con nosotros y ver el espectáculo tétrico-musical de Guadalupe Plata. Enfermos del blues al aparato, pongan sus máquinas de blues a funcionar, han llegado los magos de la electricidad hispánica."



domingo, 30 de diciembre de 2012

Electric Ladyland (1968) - THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE








Hay cosas que no llego a entender por mucho que me las plantee, y son algunas que cito a continuación: “no sé porqué cambiaron la portada para la reedición en cedé de Electric Ladyland, cuando la portada de las chicas enseñando sus lindos atributos era mucho mejor”, “no entiendo cómo pudo salir un disco tan diferente a todos los demás de la misma época en tan poco tiempo”, “no entiendo cómo no salgo levitando por la ventana cada vez que me pongo este disco”.

Originalmente en vinilo, el tercer disco de Hendrix, era en formato doble por su larga duración, más de 75 minutos para ser exactos. 16 temas, algunos de ellos larguísimos delirios psicodélicos. Casi en su totalidad Electric Ladyland está ideado por la fuerte personalidad de Jimi Hendrix, una mente adelantada para su época, y un talento propio de otro mundo, pero eran los sesenta, un ambiente de drogas, excesos, e ideas que salían de todos los sitios a borbotones.

Como muchos álbumes de la época, véase “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de Beatles, “Their Satanic Majesties Request” de Rolling Stones, “The Piper At The Gates Of Dawn” de Pink Floyd, “Volume One & Two” de Soft Machine, son álbumes conceptuales con un tema a su alrededor y con una coherencia, una temática con misticismo a su alrededor. Todos con diseños de portadas pictóricas, y un proyecto de principio a fin, como si de una obra renacentista se tratara. “Electric Ladyland” es un proyecto basado en una mitología eléctrica, redescubierta por Jimi Hendrix y adoptada a su modo de ver la música. Ese motivo no es otro que el de abrir la mente.

Jimi Hendrix era muy dado a jugar con pedales y efectos de estudio, muchas veces con la falta de medios, tenían que ingeniárselas para hacerlo de forma artesanal. El primer tema “And The Gods Made Love”, es una secuencia de sonidos que se asemejan a una corriente de electricidad, con el que los dioses anuncian su llegada.

El segundo tema es el que da título al disco “Have You Ever Been (To Electric Ladyland); es un tema lleno de soul con unos coros en falsete, y con unas paradas de batería bastante extrañas. La guitarra de Hendrix va creando formas en el aire y da paso al siguiente tema, que se puede decir que es el single, por lo corto y marchoso que es; casi todo el mundo conoce “Crosstown Traffic”, todo un clásico del sonido Hendrix. Hay algo en este tema que me recuerda al funky que estaba por venir e incluso reminiscencias en los fraseos de rap, suena una batería potente, unas guitarras hiperdistorsionadas aporreando las cuerdas, y un piano aplastado por el tráfico que vemos por nuestro alrededor; la sensación de que estamos en una gran ciudad como Nueva York es patente.

Cuarto tema, y uno de mis favoritos. Es un blues intenso con varias partes diferenciadas. Comienza con un fraseo: “I’m a voodoo chile, lord, I’m a voodoo chile”. Aquí tenemos un blues mágico, nacido del vudú de los esclavos. Primero canta: la noche en que nací, la luna era roja… Y así como un dios eléctrico viene de un rayo, cae en tierra, se relaciona con la naturaleza y se aparea con una humana, y aquí tenemos el hijo vudú. Steve Winwood (Traffic) tocaba el órgano y Jack Casady (Jefferson Airplane) el bajo. La electricidad sigue subiendo de intensidad, el órgano, la guitarra, la batería se arremolinan en una tormenta perfecta que va por etapas. Hendrix hace el primer solo en el que parece que llegamos al mismísimo Júpiter y su ojo. La canción transcurre en un ambiente de fiesta, se escuchan gritos de éxtasis de los miembros del grupo y dicen que de algún expectador que pasaba por el estudio; según comentan periodistas y grupies, las grabaciones de Jimi Hendrix, eran conocidas por ser una fiesta con muchos excesos, pero en esto se exagera bastante. La canción para de repente y comenzamos con otra estrofa que habla sobre las minas humeantes de sulfuro en Júpiter, es aquí donde viene una de mis partes favoritas en las que Hendrix empieza a construir un solo inolvidable que acaba con un vibrato, y todo acaba en una jam en la que la canción oscila entre la parada y el éxtasis del final. Obra maestra. Si hay un blues que venga del universo, éste es un buen ejemplo.

“Little Miss Strange”, es el uno de los pocos temas que Noel Redding ha compuesto en la historia de la Jimi Hendrix Experience. La voz de Noel Redding parece quebradiza, y tiene un ambiente hippie que se acentúa con unas guitarras acústicas, y unos arreglos de percusión, además de unos solos a dos guitarras de Hendrix inolvidables. Una pequeña joya.

“Long Hot Summer Night” siempre me pareció una canción muy sucia; la guitarra suena como si tuviera un muelle y suenan como un chicle las cuerdas. Es uno de esos temas anacrónicos en la carrera de Hendrix, sonando a veces un poco garaje. Siempre he tenido la sensación de calor cuando escucho esta canción.

“Come On (Let The Good Times Roll)” está compuesto por Earl King. La versión original no la he escuchado, pero sí que la conocía por oírla en festivales de blues. Aquí Hendrix reinventa el blues, y hace un blues rotundo, al más puro estilo Hendrix, con unos punteos que levantan la tapa de los sesos.

“Gypsy Eyes” comienza con un sonido dual de batería, y dos guitarras fraseando la letra de Hendrix. La canción es bastante pegadiza, y tiene unos arreglos muy conseguidos; “Gypsy Eyes” tiene varias dimensiones sonoras si lo escuchas en tu estéreo.

Siempre he tenido la sensación de mirar el techo de mi habitación e imaginarme que las paredes se derretían y toda la habitación ardía en combustión espontánea. Esto es precisamente lo que consigue “Burning On The Midnight Lamp”. Los cuadros cobran vida, el suelo se mueve, y ese punteo con gua-gua-Hendrix parece de plastilina derretida.

Cuando trabajaba de noche, era invierno, llovía, se oía llover por fuera, tenía una sensación extraña, como si no pudiera moverme de la cama por el sueño que me entraba, y había que hacer verdaderos esfuerzos por levantarse cuando apretaba el hambre y había que afrontar una nueva noche de trabajo. “Rainy Day, Dream Away” es de lo que habla. Es una canción que siempre me la he tomado con mucha guasa; en este tema ya colabora entre otros Buddy Miles, el que sería baterista de la nueva Band Of Gypsies a partir de 1969.

Corría el año 1968, y siempre hay un día del juicio final. Los ochenta eran la próxima barrera para que uno de los fines del mundo pudiera ser posible. Pero en realidad todas las décadas hasta el momento han tenido una personalidad definida en lo musical. 1983… (A Merman I Should Turn To Be) o más conocida como la canción del Tritón, un tema mesiánico con unos arreglos que me recuerdan mucho a otro tío de Indianapolis. Grandilocuencia es la palabra en un tema excesivamente largo, no es prescindible, pero creo que le sobra algún que otro pasaje de mareas eléctricas con las se une al tema doce “Moon Turn The Tides… gently, gently away”, que representa las olas de un mar interestelar.

En “Electric Ladyland” hay dos secuelas de la misma canción, una es Voodoo Child (Slight Return) y otra es “Still Raining, Still Dreaming”, o lo que es lo mismo, seguir en bucle, dormitar eternamente controlando nuestros impulsos con la mente, aprendiendo a volar sin motor. Este tema es bastante machacón.

Pero para machacón el tema número 14. El fuego es uno de los temas favoritos en las canciones de Hendrix. “House Burning Down”, ambienta muy bien cualquier disturbio y sus consecuencias en la psique humana, más aún en una psique lisérgica. El ritmo es de tango en ocasiones, y los solos de guitarra son llamaradas de napalm. Acaba con un gran efecto, que emula un helicóptero. Un gran tema.

Si hay un tema que califique a Hendrix como un genio, puede ser la versión de un tema de Bob Dylan que en su día sólo fue otro de esos temas con acústica y la voz quejumbrosa de Dylan. Está claro que Dylan compuso la canción, pero Hendrix le puso los cimientos. Es “All Along The Watchtower”, y comienza con un apoteósico sonido de guitarras acústicas y eléctricas, unas baterías perdidas, y unas percusiones muy raras. Todavía no me explico cómo pudieron grabar esto, pero puedo decir sin pelos en la lengua que es una obra maestra y es la mejor versión de Dylan que he escuchado nunca.

Todo disco tiene su final, toda secuencia de fuegos artificiales tiene su traca, toda película tiene su trama y su final. Y el disco “Electric Ladyland” contiene electricidad a raudales y se guarda para el final la mejor pólvora. “Voodoo Child (Slight Return), es la canción más salvaje del repertorio de Hendrix en directo, pero en estudio se sale de la norma, no hay reglas, las guitarras gimen, consiguen llevarte a un estado alterado de la mente con unos sonidos imposibles. Hay dos versiones que son las mejores a mi entender de “Voodoo Child”, una es Woodstock, y otra es la original, en la que el sonido baja, vuelve a subir, es puro tripi. Brutal.

Es día 30 de diciembre de 2012, y como si fuera un rayo cósmico, me gustaría que me tocara la mano eléctrica de Hendrix, y espero haber conseguido que alguien que no conozca este discazo, se ponga inmediatamente manos a la obra, y lo escuche con atención.